¿Qué va a ser?

Un poquito de oxígeno, por favor. 

¡Otra inhalación a la mesa 5!

¿Todavía no te has pasado por algún bar de oxígeno a respirar un poquito?

En ciudades como Las Vegas después de echar unas partiditas de póquer puedes pasar por la barra de un bar a aspirar oxígeno en lugar de tomarte una caña.

En los bares de oxígeno hay unos tanques de líquidos de diferentes colores desde donde salen burbujitas de oxígeno que entrar directamente por los orificios nasales hasta nuestros queridos pulmones y después al corazón que empieza a bombear sangre oxigenada por todo nuestro cuerpo. Todo un sorbo de salud, belleza, bienestar y wellness al completo.

En Madrid y Barcelona hace tiempo que han abierto bares de oxígeno, pero en ciudades como Las Vegas estos pequeños corners donde repostar O2 estaban habitualmente en un rincón del hall de cada centro comercial. En Japón también son muy visitados. Pero de momento aquí sólo funcionan en el sector de la estética y el wellness, pero no a pie de calle. Y es que aquí, los bares son otra cosa muy distinta. Bares, qué lugares… Si vas a mirar, los que están más llenos son siempre en los que sí está permitido fumar.Y por si no te habías dado cuenta estos surtidores de oxígeno son lo más alejado a una sala de fumador, pongamos de cualquier aeropuerto.

A pesar de todo, el oxígeno también se ha puesto de moda en las fórmulas cosméticas de tratamiento facial. Nivea ha lanzado una crema de oxígeno y Germaine de Capuccini con Linda Evangelista ha hecho lo propio pero en salones de belleza. Y en las clínicas de estética médica lo que mola es darse una sesión de ozonoterapia mezclada con diferentes aceites esenciales para poner la piel en su nivel óptimo de hidratación.

Según la filosofía de Oxizen Bar, 2 sesiones semanales de 10 minutos de ozonoterapia nos ayudan no sólo a oxigenar la piel si no a prolongar el bronceado, nos aseguran que cuanto más oxígeno recibe nuestro organismo, más melanina produce y más morenitos nos ponemos.

Ponte la máscara y empieza a inhalar aire puro.        ¡ Ten cuidado con los tubos de escape de los autobuses !