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No sabemos si es consciente aún Bernard Arnault, presidente del grupo LVMH, de la pérdida que supone la marcha de la casa de Marc Jacobs, uno de los cinco mejores diseñadores de la historia de la moda en los últimos años. Este norteamericano en París, que ha lanzado su nueva fragancia Honey, aprovechó su último desfile con Louis Vuitton y nos dijo adiós. Irremplazable.

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Se especula sobre varios motivos pero parece que, aparte del cansancio de los 16 años revitalizando una marca con mucho peso, pero apolillada a finales de los 90, Jacobs no ha llegado a un acuerdo económico con Vuitton y ha decidido dedicarse sólo a la marca que lleva su nombre. Su objetivo ha sido la de dar la vuelta al calcetín y renovar el célebre logo con colorines hasta entonces prohibidos, flores, taconazos, graffittis y la colaboración de artistas de la talla de Murakami.

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El resultado ha sido un vuelco millonario de la marca, que ha pasado de ser un clásico de señorona a convertirse en un símbolo fashion y trendy para todo el universo de la moda. Al tiempo, Marc ha dejado atrás un pasado de excesos y drogadicción y ha dejado en sus nuevas fragancias el sello de una cabeza excéntrica, selvática, llena de imaginación. Lo de selvática lo digo también por su afición a los animalitos que plasmó en su fragancia Dots (lunares), en clara alusión a las mariquitas y ahora con su homenaje a las abejas en Honey. Esta última es una floral-frutal con pera, miel, vainilla, madreselva…creada por una de las mejores ‘narices’, Ann Gottlieb, que ya triunfó con Obsession y CK One de Calvin Klein o J´adore de Dior. El envase es una oda a las abejitas y su precio es de unos 50 euros los 30 ml.

Me despido con este video de su último desfile primavera-verano 2014, ‘all in black’. Ya se habla de Nicolas Guesquière, de Balenciaga, como sucesor. Otro talento que no sabemos si será capaz de dar ese punto de exclusividad y humor que Jacobs ha acuñado en la firma que sigue siendo muy rentable aún en tiempos de crisis. ¡Qué guapo! Lástima que no le gusten las chicas.