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Sarah Jessica Parker se lanza en loor de multitudes y madrugadores vítores a una nueva aventura empresarial con su propia línea de zapatos. Una colección de ‘utilitarios’ para la mujer que gusta de rodar poco en sacrificio de volverse muy alta. Ya dicen las mujeres-mujeres desde sus tribunas que “con tacones se anda de otra manera”…

Te acordarás muy bien de los, para algun@s lúgubres, para otr@s luminosos, tiempos de “Sexo en Nueva York” y su concreto calado en la cultura popular.

En la archiconocida serie, cuatro chicas burguesas, como diría un marxista por no decir pijas, braceaban en la vorágine neoyorkina de los doble cero, viviendo a su manera una liberación sexual siempre en entredicho y luciendo muchos, muchos estilismos que marcaron época.

Algo se ha hecho bien (o rematadamente mal) cuando un personaje trasciende y se hace un hueco en el imaginario colectivo. De las circunstanciales oquedades de éste dependerá la subsistencia del personaje fuera de las fronteras de la ficción.

La Carrie Bradshaw de  SJ Parker simbolizó ese momento de la vida en que una mujer podía vivir, comer y vestir (¡y cómo!) en pleno epicentro mundial con un sueldo de columnista. ¿Existió alguna vez ese momento? Yo diría que en realidad no, pero era un caramelo tan apetecible, que no es de extrañar que muchas ‘fashionistas’ o wannabes se lo zamparan con entusiasmo.

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Los zapatos de Sarah J. reflejan con fidelidad sus inquietudes en torno a este accesorio. Mucho taconeo (éle ahí), mucho empeine descocado, mucho tobillín aguantando el temporal y alguna que otra bailarina solitaria, posiblemente como práctico recurso cuando los pies amenazan con solicitar adopción.

El grosgrain del tacón será el detalle emblemático, en la línea de la suela roja de Louboutin.

La colección saldrá a la venta en su e-shop el 28 de febrero, en una horquilla de precios de 150 a 275 euros.

La actriz y diseñadora ha contado con la ayuda de George Malkemus, director creativo del admirado Manolo Blahnik, para la elaboración de las piezas, que se pueden ver y glorificar en Instagram.

A este gran paso para la mujer se sumará una línea de bolsos y gabardinas.

Encuentra las 7 diferencias

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Pero los tiempos mutan, y nos vapulean (o nos estimulan, según se mire) que da gusto. Y los inesperados desafíos añaden dicotomías a nuestro imaginario. Pijas vs bohemias, Manolos vs zapas de dudosa factura, Manhattan vs Brooklin, “Sexo en Nueva York” vs “Girls”, el impostado romanticismo de Carrie vs la despiadada acidez de Hannah…

Nuevos iconos, nuevos códigos de deglución del mundo. Hemos debido asumir grandes cambios durante el relevo generacional para que triunfe otra manera de representar la feminidad, desde la apariencia del cuerpo hasta los trabajos basura, el sexo pocho, el humor negro o la ambición frustrada. ¿El mundo se ve mejor desde zapato plano? Cuestión de gustos, pero seguro que queda más cerca.