La creatividad es una virtud y una bella cualidad del cerebro despierto. Pero no es sólo eso: también es un hábito. Y, como cualquier otra costumbre, se puede entrenar.

El filósofo, escritor y pedagogo José Antonio Marina ha dedicado buena parte de su carrera a investigar la neurología. Sus descubrimientos sobre la creatividad arrojan luz para quienes queremos serlo un poquito más cada día.

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¿Qué es ser creativ@? ¿Soy candidata si no se me ocurre qué rima con ‘onomatopeya’ o no sé dibujar ni la O con un compás? Sí, usted también puede albergar una personalidad creadora. O, cuanto menos, destrezas creativas.

Algunos de los factores de la creatividad que desgrana Marina son:

  1. Una perseverancia activa.

Ustedes ya saben lo que dijo Picasso sobre el tesón –parece que el malagueño no dijo otra cosa-, así que para variar citaremos a Newton. Cuando le preguntaron por la inspiración para sus teorías, no evocó un coro de musas arremolinándose en torno a su cama, sino que zanjó la cuestión con el imponente Nocte dieque incubando. En román paladino, “dándole vueltas día y noche”.

  1. Una memoria creadora.

Es importante ahondar en el concepto de memoria y ‘desaprender’ que atañe a la repetición, puesto que también es innovación. No se puede crear sin tener muchos conocimientos, un banco de datos bien nutrido. Hablaríamos de una memoria ‘activa’, con miles de datos almacenados y listos para ser utilizados en la búsqueda de soluciones. Un buen entrenamiento puede ser preguntarse “Y esto, ¿para qué podría servirme?”. Asociar a los objetos de siempre nuevas utilidades es una habilidad creativa.

  1. Operaciones mentales flexibles y rápidas.

Relacionar, combinar, extrapolar, introducir variables, anticipar consecuencias, inventar modelos, hacer preguntas, son actividades de búsqueda, e involucran un complejo proceso de tanteo. Marina cita el método del muy prolífico Beethoven para ilustrar cómo podemos mejorar nuestra mesa de operaciones mentales. El compositor dijo: “Llevo las ideas conmigo durante mucho tiempo, antes de escribirlas. Cambio muchas cosas, descarto otras, y ensayo una y otra vez hasta que estoy satisfecho; entonces comienzo a elaborar la obra en mi cabeza”. Cuando estas operaciones se automatizan, la creación parece espontánea y simple –aunque no lo sea ni tenga por qué serlo-.

  1. Un proyecto creador: la huida sistemática de la rutina.

La rutina es un patrón, un molde. Crear significa una ruptura de estas pautas, para hacer lo mismo de manera distinta.

5. Seleccionar.

Ser ocurrente no es complicado. Todos sabemos abrir la boca y decir lo primero que se nos pasa por la cabeza sobre un tema –y esta es, de hecho, una actividad liberadora y saludable-. Lo difícil es saber cuáles son las buenas ideas y cuáles son tonterías. Desarrollar el criterio es una tarea esencial para mejorar nuestra actividad creadora. Construir, omitir, corregir y probar.

Más paladas de creatividad y pedagogía útiles para todos los públicos en Biblioteca UP, el proyecto para padres y docentes de José Antonio Marina.