Cómo aplicar la crema hidratante

A veces, pocas a decir verdad, abandono un instante la resolución de diversos conflictos mundiales para volver la vista a mis coetáneos. Como si fuera despreocupada, como si no dependiera de mí la salvación del Universo. ¡Quién me mandará!, me lamento entonces… Sobre todo cuando veo a mis compas del gym, maravillosas mujeres y valiosísimas profesionales todas, aplicándose la crema hidratante como quien incrusta cemento en el duro asfalto. No, hermanas mías, no se trata de amasarse el rostro con el ímpetu de una apisonadora. La mejor del mundo puede quedar a la altura del betún de Judea si el gesto adolece de pericia. A ver, que encuentre una cabina y me plantifique la capa de superheroína, que no se puede reposar una un segundo, hombre ya…

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Empecemos por el principio. Abrir el tarro de las esencias. No, es broma, hasta ahí todo suele ir bien. Es precisamente en el siguiente zarpazo al ungüento donde solemos jorobarla todas: los botes de tapa requieren sí o sí el uso de una espátula para manipular el producto, si no se contaminan en un decir “estas manos luego van al pan.

Una vez tengas tu guisante de crema, no es necesario abusar de la cantidad, en las yemas de los dedos índice y corazón, extiéndela con cierto cariño (que se note que te las pones tú y no tu enemiga) siguiendo una línea vertical de abajo arriba por aquello de combatir la lógica de la fuerza de gravedad. Insiste en mejillas, pómulos y frente, dándote toquecitos con las yemas del índice en el entrecejo y el hueso de la cuenca del ojo.

Las prisas son malas consejeras. Todas las sufrimos, y a veces, sencillamente, parece más rápido extender la crema como quien pasa la bayeta por la mesa que detenerse unos segundos más. ¿Ventajas de aplicarla correctamente? Sobre todo las derivadas del masaje con efecto lifting. La piel tiene memoria, así que cualquier gesto que abunde en el mantenimiento de su firmeza, se notará en el futuro. Ehm perdonad un segundo, no estoy segura de lo que ven mis ojos. ¿Es ésa una congénere embadurnándose en anticelulítica como quien se acaricia los muslos? ¡Towandaaaaaa!

Diana Domingo, alias "Towanda": " Cuando era pequeña me impresionaba mucho aquel locutor de radio que reconocía, en tono vehemente y voz aguardentosa, que “buscar la belleza es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo. Y en ello ando. Entre ungüentos y pócimas. Entre ciencia, palabrería y parafernalia. Entre mujeres y hombres. Tratando de separar el heno de la paja, observando lo que pasa en este sublime y asqueroso mundo y sin dejar de preguntarme, con la curiosidad de quien asiste a un nuevo fenómeno cada día, qué es la belleza".

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5 comentarios

  1. angeles

    Que graciosa eres¡¡¡ Me he visto reflejada en lo que has escrito, la verdad es que soy poco cuidadosa para aplicármela.

    • Beatriz Peña

      Pues, ya sabes Ángeles a seguir con suavidad las recomendaciones de aplicación.

  2. maria pilar melendez simon

    Pues tienes muchísima razón, hay veces que pienso que la gente se da la crema con la llana, madre mía que de brillos, que del cantidades industriales del crema sin absorber, pero si no se tarda nada en dartela bien, besos

  3. Maria Burgos

    Y más importante…hay que saber disfrutar de todo! Aplicar una crema es un acto placentero niños y niñas.

  4. Lolette

    Jajaja

    Tan esencial como la aplicación de los productos en la cocina 🙂 🙂

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