Historia del afeitado
Publicado por Beatriz Peña el 30 Abril 2008 | Tema: Hombres
Desde hace miles de años el hombre se ha mirado la barba más que el ombligo, pensando en la mejor manera de librarse de ella. Pero hasta que se consiguió llegar al afeitado perfecto que se practica hoy día no todo fue un camino de rosas. El primer impulso fue descabellado y bastante doloroso, quitar los pelos a tirones. La llegada de los objetos afilados para cortar en lugar de arrancar fue un paso mucho más relajado. A lo largo de la historia, el proceso del afeitado se ha ido suavizando. Con la entrada del agua y el jabón se ablandó el ritual gracias a una preparación previa. Durante los siglos XVII y XVIII se perfeccionó la forma y el filo de las navajas de afeitar como dan muestra numeroso ejemplos tallados en bronce. El fin de la evolución surge con la llegada del brillo inoxidable del acero que continua reluciendo en los modelos actuales de navajas. Sólo utilizados por una minoría amante de la tradición y del envidiable apurado que deja el clásico afeitado húmedo manual.
LAS PRIMERAS MÁQUINAS
King C. Gillette, canadiense de origen francés inventó en 1895 la primera maquinilla de seguridad con hojas intercambiables. En 1903 sólo se vendieron 168 hojas y 51 maquinillas, todo parecía indicar que el negocio era una ruina. La I Guerra Mundial desató el filón, en 1917 la armada americana compró a mister Gillette 3,5 millones de maquinillas. El afeitado a navaja se batía en aplastante retirada. El gremio de los barberos se quedó con una representación meramente simbólica.

