Un jardín zen, una nueva solución anti-estrés

Desde su aparición, los jardines Zen se concibieron como una representación del cosmos. Una miniaturización donde las piedras representan las montañas, la arena la inmensidad del océano y un trozo de musgo un bosque frondoso. Además, para los japoneses también representan buena parte de su historia y están estrechamente relacionados con su desarrollo espiritual. En Occidente todavía no son muy conocidos y están considerados como una fórmula eficaz para combatir el estrés y el ritmo acelerado de la vida.

Uno de los monumentos más peculiares de la ciudad japonesa de Kyoto es un Jardín Zen que tuve la oportunidad y placer de admirar con mis propios ojos. Toda una belleza. Tiene una superficie de arena cone 15 rocas, aunque en principio, tuvo 16. Cuenta la leyenda que cuando el jardinero terminó su obra llamó al emperador para que contemplara su jardín. “Te felicito. Es el más hermoso de los que he visto y esa roca es la más bella de todas”, sentenció el monarca. Al instante, el jardinero cogió la piedra señalada por el emperador, la sacó del jardín y la tiró al mar. Entonces le explicó a su señor: “Ahora todo está perfecto y el jardín puede contemplarse en armonía. Un jardín, como la vida, tiene que ser visto en su totalidad. Si nos detenemos en la belleza del detalle, el resto nos parecerá demasiado feo”.


UNA COMPOSICIÓN NATURAL
Los jardines Zen
están formados por distintos elementos naturales (principalmente arena fina, piedras pulidas y cristales de cuarzo, pero también velas o conchas marinas) sabiamente dispuestos sobre una sencilla cajita de madera, barnizada o pintada a mano. Son jardines sin vegetación o paisajes secos (kare-sansui) en los que la arena cubre toda la superficie del recipiente como si fuera un mar en calma. La ausencia de cualquier riqueza material y su composición, a base de elementos muy simples, es el perfecto reflejo de la filosofía Zen, que predica máxima austeridad y sobriedad. Están concebidos para inspirar vitalidad, serenidad y favorecer la meditación (en sanscrito, Zen significa meditación).

PEQUEÑOS PARAÍSOS DE BUENAS VIBRACIONES
Uno de los monumentos más peculiares de la ciudad japonesa de Kyoto es un Jardín Zen: una superficie de arena que contiene 15 rocas pero que, en principio, tuvo 16. Cuenta la leyenda que cuando el jardinero terminó su obra llamó al emperador para que contemplara su jardín. “Te felicito. Es el más hermoso de los que he visto y esa roca es la más bella de todas”, sentenció el monarca. Al instante, el jardinero cogió la piedra señalada por el emperador, la sacó del jardín y la tiró al mar. Entonces le explicó a su señor: “Ahora todo está perfecto y el jardín puede contemplarse en armonía. Un jardín, como la vida, tiene que ser visto en su totalidad. Si nos detenemos en la belleza del detalle, el resto nos parecerá demasiado feo”.

ELEMENTOS PARA UN JARDÍN SIN FLORES
• Arena.
Neutraliza los malos pensamientos, las actitudes y emociones negativas, creando un ambiente de tranquilidad y serenidad. Un espacio de arena perfectamente alisado representa la inmensidad del mar. Los surcos pueden simbolizar los diferentes caminos que emprendemos en la vida.
• Piedras. Representan los obstáculos o las experiencias de la vida. Las que son irregulares y asimétricas contienen una mayor carga de energía. En la filosofía Zen nada pasa por casualidad y todo tiene una causa y un efecto. En un plano físico, representan las montañas.
• Cristales de cuarzo. Pueden recibir, almacenar y transmitir energías positivas y generan armonía. Su transparencia está relacionada con valores como la sencillez, la humildad y la modestia.
• Conchas o caracoles. Nos ponen en contacto con el mar y nos recuerdan su presencia. Representan la tranquilidad y la paz que se percibe ante la presencia de un mar en calma y el rumor constante de sus aguas.
• Velas. Ayudan en muchos procesos de meditación creando ambientes que propician el relajamiento. Sirven para iluminar el jardín con una luz sedante y natural. Dentro del jardín pueden colocarse pequeñas velas redondas y aromáticas. Si son alargadas es más conveniente situarlas fuera de él.

Beatriz Peña: "Intentando descubrir la camiseta del hombre feliz y la última tendencia de pasarela... Al mismo tiempo, persigo todo aquello que pueda contribuir a generar esas pequeñas dosis de poesía y belleza que todos tenemos dentro. Una de las mejores fórmulas que he encontrado tiene una larga lista de ingredientes y la mayoría son gratis: 8 horas de descanso, alimentación sana, equilibrio mental, ejercicio suave y masajes diarios por cara, cuerpo y cabello, disfrutando de exquisitos afeites y aromas. Prometo ayudarte a encontrar ese Jardín del Edén que todos buscamos. Sigo mirando las noticias de cerca, y viviendo esta aventura como si fuera un apasionado sueño".

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5 comentarios

  1. alejandro castillo

    buenas tarde gran dama beatriz peña un gran saludo hoy sali de compra despue que desayune me puse caminar las tienda en una de ella me pare y entre para comprar el jardin zen llegue a la casa y la puse en una mesa con una tela roja abajo espero que me ayude mucho que dios te bendiga y te cuide hoy mañana i siempre

  2. francisco

    Buenos días…… Laura, nadie te contesto, yo tengo la misma pregunta, donde yo vivo no se encuentra arena blanca, además la que hay es gorda y fea, no permite hacer los surcos como quisiera, probé hacerlo con sal y es lo ideal, puedo hacer mi jardín zen con sal fina? gracias por la respuesta

  3. Dulce bg

    tengo un jardin zen de madera con marco de ACERO FORJADO no he visto ninguno igual en las paginas de jardines zen, “normalmente no lo tiene” ¿que tanto afecta o anula este elemento la relajacion ?

  4. laua

    Buenas tardes. Quisiera informacion acerca del jardin sen de mesa. Se le puede colocar sal fina en vez de arena?

  5. Carlota

    Tengo un pequeño jardin Zen que me regalaron mis hijos, me ha gustado mucho tu articulo y ahora me gusta mas mi jardin………..gracias. Carlota (Thermomix)

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