Entrevista con el estilista Michel Meyer en su 25 aniversario en España

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Michel es un apasionado de la pintura

Llegó a España con Jacques Dessange  hace 25 años y se independizó ocho años después para formar una gran familia. En el ‘club Meyer’ cabe su distinguida clientela, un equipo muy profesional, sus amigos de siempre y todo el que quiera unirse y piense que las modas pasan y el estilo queda.

Aunque lleves el más bello Chanel y los mejores Blahnik, si tu pelo está mal el look se viene abajo. ¿Por qué es lo más importante?

-Porque es el accesorio esencial de una mujer, su arma de seducción. Si tu pelo funciona todo va y, sino, nada va. Siempre fue así.

¿A qué llamas un buen corte de pelo?

-A que armonice con los rasgos de tu cara y a que dure, sobre todo.

Hablando de costumbres, ¿en que se diferenciaba la forma de peinarse de las españolas de la de las francesas cuando llegó hace 25 años?

-En Madrid me encontré con mucho pelo frito. Era el 89, la fiebre de los moldeados y permanentes y de esa melena frita por detrás y con flequillo liso por delante. Eso sí, la española es más coqueta que la francesa, que ha dejado de arreglarse hasta para ir a la ópera.

Michel Meyer  foto J. P bja

¿Qué ha sido lo mejor y lo más duro en este cuartito de siglo?

-Lo más gratificante es el mundo que he podido crear en mi salón: una familia enorme que considero mi mayor éxito en la vida profesional. La pasión se vive y yo la he vivido. Lo peor, el nivel general del gremio que encontré al llegar. No sé si me excluyeron o me excluí, pero yo era una isla.

¿Le gusta más cortar el pelo o hacer sombreros?

-Me divierten los volúmenes. Si no hubiera sido peluquero habría sido arquitecto.

En un sombrero ¿Es más importante la idea, los materiales o los volúmenes?

-Lo importante es el movimiento y el volumen. El resto es secundario.

¿España es un país con talento para la peluquería?

-Hay mucho talento y lo habrá siempre porque es algo innato en este país. La española y la madrileña van a la peluquería como el que va a su casa.

Dos mujeres bien peinadas.

Bimba Bosé y Nati Abascal.

Michel Meyer.

C/ O’ Donnell, 9

Tel: 91 813 14 31.

www.michelmeyer.es

Eva Reuss. "El lujo intangible. Siempre me sedujo, me impactó el lujo intangible. No los relojes suizos carísimos ni las estolas de zorro plateado ni los huevos Fabergé, sino el lujo que está, que flota o te rodea aunque no puedas tocarlo. El aroma del césped recién cortado, el timbre de voz de Neil Young o la fragancia de tu colonia favorita. Qué lujo". "Escribo desde que tenía cuatro años porque me gusta contar cosas, pero escribir de Belleza es contar pequeños relatos de estética, de un cosmos llenos de sueños, que tampoco pueden tocarse, de cómo estar más guapas, más luminosas, más jóvenes. Ah, el eterno femenino, que ya perseguían las etruscas o las momias egipcias. A veces la realidad es demasiado asfáltica, fea o acelerada. Qué gusto contrarrestarla con el aroma de una tostada o la voz, inaprensible y tintineante, de aquella Maria Callas..."

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