Modelos gordas, el perfil que no termina de cuajar

foto2_vmagazine_2010

Cada dos por tres, salta un titular del estilo. “¡Vienen las modelos ‘con curvas’!” Hay que darle mucha alharaca porque, obviamente, es motivo de sorpresa y entusiasmo. Por un momento –¡aún nos queda ingenuidad!- nos creemos que la moda va a ofrecer representación de la sociedad a la que quiere vestir. Casi se escucha el retumbar del suelo, atravesado por un ejército de valkirias de generosas carnes y doble C tatuada sobre la letra escarlata. 

Como todo es tan raro, necesitamos saber más. Y para eso están las entrevistas a las orondas protagonistas. Un rosario de declaraciones default sobre trastornos con la comida, posterior aceptación tras muchos años de terapia y encarnizado esfuerzo para lograr hacerse un hueco en un mundo durísimo, sabiendo que pertenecen a una minoría de la que no se quiere hacer espectáculo. Que conquistan, poco y mal, un terreno que no les pertenece ‘por derecho propio’.

A Sophie Dahl nos la vendieron como gorda. Ahora, seducida por las ventajas de la 'vida sana', ha 'aprendido a alimentarse' y luce así de sana. Pero sana que te mueres.

Conocimos a Sophie Dahl como gorda triunfadora. Ahora, seducida por las ventajas de la ‘vida saludable’, reconoce haber ‘aprendido a alimentarse’ y luce así de sana. Pero sana que te mueres.

Casi siempre parece que la cosa va a avanzar. A la postre todo se desinfla (perdón por el chiste fácil), reduciéndose a la anécdota, al reportaje de turno o a la modelo gordita y simpática -que tiene un cambio- sobre la pasarela, tan campante, bamboleante y rodeada de atónitos cuchicheos, detrás de las talla 34.

En el mejor de los casos, se realiza una campaña con ‘con curvas’, irritante eufemismo caritativo puesto que hay muchísimas mujeres delgadas con curvas. Ni siquiera somos capaces de encontrar una etiqueta digna, sin errática condescendencia, para este tipo de  silueta humana perfectamente común, visible en cuanto se sale a la calle.

La cantante Beth Ditto, junto a su campaña para M.A.C.

La cantante Beth Ditto, junto a su campaña para M.A.C.

El mercado, ‘la moda’, definen unos límites muy estrictos: mujer-blanca-joven-bonita-delgada. No necesariamente por este orden, pero sí con todos esos elementos. Pureza de raza.

Otra cosa pertenece al ghetto de la belleza. Al siniestro desatino y extravagancia de un diseñador o firma que de repente desafían un poco las normas enarbolando gordura, imperfección, no-heterosexualidad, género por definir y asimetrías. Para transmitir, precisamente, la idea de que sus productos desdeñan la norma, y convierten a quien los usa en ‘distintos’, en gentes capaces de derribar, ¡ah, la revolución!, los cánones de la normatividad. Ejemplo clarísimo, las ‘atípicas’ -y necesarias- campañas de M.A.C.

Después y antes de Karl Lagerfeld, quien nunca ha ocultado que ingirió poco más que Coca Cola Light para reducirse de este modo

Después y antes de , quien nunca ha ocultado que ingirió poco más que Coca Cola Light para reducirse de este modo

Falta mucho, quizá nunca suceda, para que veamos otras ‘mujeres reales’ –las que hay también lo son- sobre la pasarela, en las marquesinas y en los edificios, a tamaño más grande que nuestra imaginación. Falta mucho para que una negra acapare más portadas que una blanca, o que una talla 44 salga de su línea editorial ‘curvilínea’, del ‘necesario’ trampantojo de la  raya vertical y el negro, que hay que ver lo que estilizan, y presenten una moda apetecible: que no las esconda. Sueño con un mundo de gordas en Victoria Secret y de contrahechas en Prada.

Claro que, perfectamente normalizadas, desprovistas de su subtexto ‘subversivo y rupturista’, ¿las veríamos incluso en la Alta Costura, con lo caro que es fabricar tallas grandes? ¿O tendrían aún menos oportunidades? Mira que Karl Lagerfeld ya fue perfectamente claro al respecto. Trago saliva y ojeo con soltura una revista.

Diana Domingo, alias "Towanda": " Cuando era pequeña me impresionaba mucho aquel locutor de radio que reconocía, en tono vehemente y voz aguardentosa, que “buscar la belleza es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo. Y en ello ando. Entre ungüentos y pócimas. Entre ciencia, palabrería y parafernalia. Entre mujeres y hombres. Tratando de separar el heno de la paja, observando lo que pasa en este sublime y asqueroso mundo y sin dejar de preguntarme, con la curiosidad de quien asiste a un nuevo fenómeno cada día, qué es la belleza".

Deja un comentario

8 comentarios

  1. yanari

    hola salud desde rep dominicana me gustaria incluirme en esto de modelaje me a llamada a la tencion me gustaria participar

  2. Beatriz Peña

    Muchas gracias a todas por vuestros comentarios.

    Y muy especialmente a Lolette por su lección de historia.

    No todos los días se tiene el placer de poder aprender de una Doctora en Geografía e Historia.

    Un gran abrazo a todas. Me siento muy orgullosa de poder tener en el blog comentarios de tanto nivel.

    Sois unas lectoras maravillosas. Me encanta que haya debates tan interesantes en los post.

    Feliz día!
    Beatriz

  3. Lolette

    Hola de nuevo. Como autora de Piel de Ángel (Historias de la ropa interior femenina, Tusquets 1982) tuve que bucear y mucho en los avatares de la morfología femenina y cómo se ha ido transformando con el tiempo y “aceptar” irracionalidades contra la fisiolofía femenina como el corsé, corselette, miriñaque, fajas, etc, etc que me hacen pensar otra vez que lo que se ha valorado siempre es la esbeltez porque es lo RARO. Lo normal dada la inercia, los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio es la gordura
    En el barroco las mujeres llevaban corsé para parecer más delgadas y porque era el cánon de la época. Rubens las pintó así porque le divertían al igual que Botero que nace en un país donde la delgadez es objeto de hasta cirugías plásticas (horreur!!!)

    Gracias por vuestros comentarios Ana y Fini. Una Doctora en Geografía e Historia como yo, tiene que expresar lo que ha investigado, no lo que me guste a mí. A mí de hecho, cuando me atrae una persona tienen que preguntarme cómo es fisicamente porque me olvido de si es delgada o gorda… Pero lo que a mí me guste individualmente tiene poco valor comparado con los cánones de estética de cada época

    Buen Finde para todas

  4. Fini

    Totalmente de acuerdo con Ana Lorenzo.
    El ideal de belleza ha ido cambiando a lo largo del tiempo. No era el mismo para los griegos que para la sociedad del siglo XVII, por ejemplo.
    Estar dentro de los márgenes del Índice de Masa Corporal (IMC) es “ahora” lo ideal, lo que una persona con una formación académica básica deber saber. Es lo que la CIENCIA nos dice y demuestra. Tener sobrepeso y tener bajo peso corporal puede ser causa de problemas físicos y psíquicos importantes.
    Mantenerse dentro de esos márgenes cuesta esfuerzo a muchísimas mujeres. Hay que aprender a comer bien, hacer ejercicio, evitar el sedentarismo… y TAMBIÉN hay que saber escapar de las numerosas trampas que la vida y sociedad nos va poniendo: modelos anoréxicas o modelos con “curvas” (con sobrepeso) que pretenden ser el “ideal”, tallaje de ropa engañoso, campañas de gimnasios, campañas de productos adelgazantes, comentarios de amig@s,……
    Hace años buscando bibliografía para un trabajo sobre anorexia y bulimia encontré información sobre el cambio del ideal de mujer en el siglo XX. Después de la II Guerra Mundial el “ideal” era la mujer como Merilyn Monroe o Sofía Loren (con curvas pero sin sobrepeso) hasta que llegaron Twiggy y Gracia de Mónaco (sin curvas pero no sospechosas de tener bajo peso) Y con éstas llegó la voraz industria del adelgazamiento.
    Saber estar en el término medio siempre es difícil. Hay que evitar, con nuestra inteligencia, fuerza de voluntad y toda ayuda posible, acercarnos o caer en los extremos.

    Saludos

  5. Ana Lorenzo

    Lolette, con muchísimo respeto de verdad, pero tu de Historia no sabes mucho verdad?, dejando a Botero, las “mujeres” de Rubens, eran mujeres reales y por supuesto el ideal de belleza de esa época, lo de que lo normal es ser gordo, será un una sociedad occidental donde abunda la comida, porque me parece que en Africa y todos los países con hambruna, por no hablar de siglos atrás donde obesos, me parece que solo podría ser la nobleza o la alta burguesía, no se porque no me imagino a los campesinos de la edad media, disciplinándose los mendrugos de pan. Por no hablar de que incluso en los tiempos actuales hay culturas donde lo que seguro que tu considerarías gordo es el modelo de belleza. Voy a pensar que tu comentario es una “broma” para no deprimirme

  6. Lolette

    En todas las épocas se ha valorado más la esbeltez porque lo normal es ser gordo. La esbeltez requiere genes, disciplina de comidas, ejercicio y estilo.

    Pienso que las gordas de Rubens y Botero no dejan de ser una “broma”. Siempre se ha elogiado la esbeltez

  7. Lourdes

    Una cosa son curvas y otra “demasiadas curvas”

Deja un comentarioAutobronceadores St. Tropez, trucos de aplicación