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Seducir intelectualmente, exponer con aplomo nuestra candidatura, conocer la empresa a la que aspiramos como si sus intríngulis no tuvieran secretos para nosotras. Ésas, y algunas más, son las claves para conquistar un puesto de trabajo.

“Es todo una cuestión de detalles”, asegura Verónica Rodríguez Orellana, Directora de Coaching Club y experta en coach sistémico. “Debemos adoptar un modelo de comunicación útil para generar armonía y afinidad con nuestro interlocutor.”

Una visita a Recursos Humanos puede parecer el corredor de la muerte. Te sugerimos diez sandungueros pasos para pisar sobre suelo firme.

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1. Por una vez en tu vida, ¡sé puntual!
Llevas un ‘puñao’ de años significándote entre tus amistades por tu ‘personal’ gestión del tiempo. “Yo soy así”, te enrocas en tu desatino. Cuando se trata de causar una primera impresión, maneja la cita con precisión suiza. Llegar media hora antes da la misma impresión que conducir a 20km/h para parecer prudente. Llegar tarde, sudorosa y hecha una fistra tampoco predispone a tu favor.

2. Controla tu postura.
Hay una preciosa palabra para definir este sentido: propiocepción. Intenta pensar dónde y cómo tienes cada parte de tu cuerpo. Mantente erguida en todo momento, gesticula sólo lo necesario –a menos que estés en el casting de ‘El Lago de los Cisnes’-, no te toques mucho el pelo ni juegues con tus manos. Evita dar señales de nerviosismo.

3. Con el ustedeo al fin del mundo. Lógicamente, no vas a saludar con un ‘bro fist’ y un ‘qué pasa, tronco’. Pero ten cuidado de no relajar las formas. Por distendido que sea el ambiente, es preferible no ser excesivamente coloquial, a menos que se instaure expresamente el tuteo.
Esencial silenciar el móvil, como en el cine, en misa o en un hospital. Esos tonos de Rocío Jurado cortando el aire…

4. No mientas. Las trolas requieren de estados mentales muy concretos y no todo el mundo las domina. A menos, claro, que estés aspirando a un cargo político.

5. No hables mal de tu anterior trabajo. Por mucho que te hayan puteado, no estás desahogándote entre amigos, sino puesta a prueba. Evita mostrar resentimiento.

6. Hablar de salario en una primera entrevista es tan inoportuno como preguntar a la madre de tu novio cuándo vas a heredar sus joyas.

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7. Tu atuendo debe reflejar pulcritud y formalidad. Evita colores chillones, brillos, irritante efecto moiré… En cuanto al maquillaje, cuanto más ‘normcore’ mejor: ya habrá tiempo para ensayar tendencias de alta costura.

8. Sostener la mirada de tu interlocutor refleja seguridad y confianza.

9. Transmite sensación de abundancia. Puede ser que agarres esa rama; si no es así, tienes otras a mano. Te interesa el trabajo, pero no harías ‘de todo’.

10. Expón tus competencias con aplomo y sin vacilar. Que tu entrevistador tenga claro que elegirte equivale a ganar.