Oscar de la Renta, álbum de fotos

Los trajes, blusas o vestidos de Oscar de la Renta, descanse en paz, fueron como él:  elegantes, refinados, con un color  y calor latinos llenos de vida pero contenidos, vivaces, alegres. Son un híbrido muy vital del verdor de la República Dominicana; donde nació, de la exquisitez de París; donde ejerció su profesión, del cosmopolitismo neoyorquino; donde vistió a numerosas celebrities.

Consiguió eso que los franceses llaman ‘mettre en valeur’ todas las redondeces femeninas sin pretender ser sexy, lo cual no es fácil. Despreció las vanguardias para ser fiel a un estilo que siendo clásico podían lucir desde Penélope Cruz, Sarah Jessica Parker (arriba en la foto) hasta Nancy Reagan: siempre mejoraba la percha.

Tenía sus defectos, como todos. Sus perfumes -aunque no los creara él- siempre me parecieron insufribles, amerícanísimos, o sea, de los que dejan rastro y presencia allá donde te desplaces, pero no olvidaré el sello de caballero español que dejó en el jurado cuando le impusimos la XXII Aguja de Oro de la Moda en 2002. Además de las periodistas especializadas estaban en el jurado Isabel Preysler, Blanca Suelves, Carmen Martínez Bordiu, Maria Teresa Campos…un totum revolutum que acabamos a carcajada limpia con sus bromas, nos dio besos, no negó ninguna entrevista, y nos regaló el espléndido libro del que salen estas fotos. Como siempre, la gente importante de verdad suele ser la más sencilla…

Con su mujer Anette en su casa de Nueva York.

En su mansión de Punta Cana, en República Dominicana, donde algunas piscinas se unen con el mar.

Con el bailarín Michail Baryshnikov y capa española, en 1987.

 Vanessa Redgrave lleva una malla con un abrigo transparente con piedras incrustadas diseñado por el modista en 1967.

 Su colección de primavera-verano 1993 ilustrada por Gladys Perint Palmer.

 El primer vestido diseñado por Oscar lo lució la hija del embajador de Estados Unidos en España, Beatriz Lodge, en 1956.

 Traje de chaqueta de lana realizado para Elizabeth Arden en 1966.

 Con los hijos y nietos de su mujer en el jardín de su casa.

 

Eva Reuss. "El lujo intangible. Siempre me sedujo, me impactó el lujo intangible. No los relojes suizos carísimos ni las estolas de zorro plateado ni los huevos Fabergé, sino el lujo que está, que flota o te rodea aunque no puedas tocarlo. El aroma del césped recién cortado, el timbre de voz de Neil Young o la fragancia de tu colonia favorita. Qué lujo". "Escribo desde que tenía cuatro años porque me gusta contar cosas, pero escribir de Belleza es contar pequeños relatos de estética, de un cosmos llenos de sueños, que tampoco pueden tocarse, de cómo estar más guapas, más luminosas, más jóvenes. Ah, el eterno femenino, que ya perseguían las etruscas o las momias egipcias. A veces la realidad es demasiado asfáltica, fea o acelerada. Qué gusto contrarrestarla con el aroma de una tostada o la voz, inaprensible y tintineante, de aquella Maria Callas..."

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2 comentarios

  1. angeles

    Siempre me ha gustado mucho este modisto, tenía mucha clase y hacía una ropa maravillosa.

Deja un comentarioLoewe, 40 años de Loewe pour Homme con premio