Loly in the Sky, zapatos hechos con mimo

 

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Modelo Giusy

Desde el otro lado del charco, llega una firma de  con ganas de ponerse a nuestros pies. Atiende por Loly in the Sky, nació en México, e imprime una fantasía  ingenua antes que psicodélica a sus piezas. Las veo un poco más cercanos a la ternura twee que a la acicalada ironía hipster o el estudiado descreimiento normcore. Aunque lo cierto es que dignas representantes de cada estilo podrían encontrar en Loly la horma de su zapato. ¿En qué punto confluyen estas tendencias?

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Louise

Los zapatos están hechos a mano, como sabe valorar la sufrida consumidora de temporada de Gran Imperio. Los materiales son biodegradables y libres de crueldad animal, preocupaciones medioambientales comunes.

Los Lolys practican un sentido del humor naif, candoroso y muy coqueto, desde la horma de cada pieza a los motivos con los que se historian. Cariñosos, apelan a una cercanía con quien los contempla articulada sobre corazones o mensajes vinculantes (‘me, you’, ‘oh, oh’) y además tienen la suficiente personalidad como para destacar en los nutridos tablaos de zapateado que tenemos todas en el armario.

Caroline

Caroline

Plano, Oxford, con tacón o con plataforma, los muy ladinos se hacen de querer. Y además tienen una relación calidad-precio más que interesante: unos 35 euros + gastos de envío. En un plazo de dos semanas, pueden llegar hasta nuestro pequeño, caluroso y pintoresco país.

Más de 50 modelos adaptables a tu modernísimo e instagramero estilo. No te olvides de convertir la talla al estándar español.

Encuéntralos en la web de Loly in the Sky.  

«Doy gracias por este par de zapatos que tan cómodos resultan a mis pies; me gustan mis zapatos. Doy gracias a los pájaros; cuando me levanto por la mañana siento que cantan para mí, me dicen: “Buenos días, John. Lo has conseguido, John”. Ese primer rayo de sol: doy gracias por haber sobrevivido a la noche y poder verlo»  Autobiografía de Johnny Cash.

Diana Domingo, alias "Towanda": " Cuando era pequeña me impresionaba mucho aquel locutor de radio que reconocía, en tono vehemente y voz aguardentosa, que “buscar la belleza es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo. Y en ello ando. Entre ungüentos y pócimas. Entre ciencia, palabrería y parafernalia. Entre mujeres y hombres. Tratando de separar el heno de la paja, observando lo que pasa en este sublime y asqueroso mundo y sin dejar de preguntarme, con la curiosidad de quien asiste a un nuevo fenómeno cada día, qué es la belleza".

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1 comentario

  1. Lolette

    Al final del día lo que más se agradece es que los zapatos no te hagan daño 🙂

Deja un comentarioHalloween, sin peinado no hay disfraz