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Probióticos para mitigar los cólicos del lactante, Lactobacillus para aliviar los síntomas de ese sufrimiento inconsolable que muchos bebés padecen y sus abnegados padres temen. Parece que equilibrando la microbiota intestinal alterada disminuye el tiempo de llanto desde la primera semana. colicos-lactante-probioticos
El cólico de lactante es un trastorno completamente benigno que afecta a 1 de cada 4 bebés sanos, aparece en las primeras semanas de vida y afortunadamente desaparece alrededor del tercer o cuarto mes. Sobre todo al caer la tarde, el pequeño comienza a llorar desconsoladamente sin motivo aparente. De repente, después de tres horas, el llanto desaparece tan repentinamente como llegó. El resto del día está tan contento. Para diagnosticar un cólico existe lo que se conoce como la regla de “los 3 de Wessel”. Se considera como tal si el llanto:

Aparece antes del tercer mes de vida, y normalmente no antes de los 15 primeros días.
Dura tres o más horas al día.
– Se prolonga durante tres o más días a la semana.

Las causas no están claras y las sospechas recaen sobre múltiples sospechosos, algunos especialistas lo atribuyen al estrés o al cansancio, otros a la inmadurez digestiva, a causas ambientales, hipersensibilidad ante determinados estímulos o incluso el propio carácter del pequeño. Entre las últimas posibles culpables, como publicaba recientemente la revista Pediatrics, está la microbiota intestinal.

Se ha visto que la microbiota de los bebés con cólico, ya desde las primeras semanas de vida, es menos diversa y menos estable (tarda más en desarrollarse), tiene niveles menores de colonización de Lactobacilos y mayor número de Proteobacterias que en los niños sin cólico. Estas bacterias producen gases e inflamación intestinal.

Lactobacillus reuteri Protectis es un probiótico que se encuentra de forma natural en la microbiota de los seres humanos. Administrado a lactantes equilibra la microbiota intestinal alterada y estimula o modula la respuesta inmune evitando la colonización de las bacterias.

Según los estudios realizados disminuye significativamente el tiempo de llanto y mejora significativamente la percepción de los padres sobre la severidad y la calidad de vida, tanto en bebés con lactancia materna como artificial. Es seguro en el recién nacido  e incluso en niños prematuros por debajo del 1.000 gramos de peso. Es, de hecho, el probiótico con un mayor número de ensayos clínicos realizados en este trastorno.