Axe, algo más que desodorantes

Micro-encuesta a pie de calle: cuando usted, (persona) adulta hecha y derecha, ve un anuncio de la conocida marca Axe, ¿en qué piensa?

  1. En la división binaria y profundamente sexista de géneros. Para la firma propiedad del gigante Unilever, la adolescencia masculina se resume en un relato falocentrista, heteruzo y bastante tristón.
  2. Son spots divertidos, con una segunda lectura irónica (tiene que haber ironía en todo eso), inocentes a la postre. Y están bien hechos, hay presupuesto detrás y se nota. Es como ver el fuego, sabes que es destructivo pero no puedes dejar de mirarlo. Ponme otro vermú, haz el favor.
  3. No tengo ni idea de a qué huele uno sólo de estos productos, pero si tecleo Body Spray en Google aparecen una jartá de derivados de “sudor frío mareo causas” ciertamente sospechosos. Algo huele mal en el niñato irreverente y contestón de Unilever.

Si tu respuesta es una posmoderna mezcla de las tres con inclinación a la reticencia, démonos las manitas y bailemos el corro de la amistad. Hay algo feo en Axe, algo salvajemente capitalista y perverso que trasciende, incluso, la comedura de tarro al vulnerable segmento de los adolescentes. No es un enjuiciamiento moral, líbrenos dios de tales divertimentos. Hay algo más.

axe-algo-mas-que-desodorantes

La etiqueta Axe, también conocida como Lynx en Reino Unido, Irlanda, Australia, Nueva Zelanda y China, fue fundada en 1983 con el objeto de servir al aseo de la mocedad masculina. La firma comprende champús, pócimas de pre- y pos- afeitado y el producto estrella: los supuestos desodorantes cargados de feromonas con los que las criaturas se rocían el cuerpo.

Desde entonces han hecho muchas campañas, aunque vista una, vistas todas. El jovencito Axe es un imberbe que, como Asterix, se transforma literalmente cuando se espolvorea la poción mágica. Hechizadas y desprovistas de voluntad, las chavalas perciben al gran macho que palpita bajo el polo que su madre le planchó. Cualquiera diría que el niño Axe es el hermano pequeño del pollopera de Invictus de Paco Rabanne, que total será por publicidad sexista, casposa, cuñada y refuerzo de los valores del capitalismo.

La apoltronada multinacional se las sabe todas sobre generar , pero hasta la fecha ninguna de las críticas o contracampañas le ha hecho mella. Desde cada casa, sólo queda resistir esta cultura tan cateta con kilos de pedagogía. Quién sabe si con la prohibición expresa de adquirir ningún spray de Axe/Lynx: en 2008, un niño inglés de 12 años sufrió un fallo cardíaco después de ‘bañarse’ en sus efluvios en su pequeña habitación. ¿Será éste el famoso ‘efecto Axe’?… La compañía reaccionó incluyendo una advertencia sobre los peligros de inhalar su producto y, ah, otra muy útil e insospechada sobre el riesgo de salir ardiendo. Todo muy ético y respetuoso con el consumidor. Por cierto, no trates de buscar nada de esto en Google. Misteriosamente, apenas queda huella.

axe-algo-mas-que-desodorantes-1

No termina aquí la polémica. En 2013, Axe quiso promocionar su producto Axe-Apollo con una acción muy especial, y para ello inició una campaña mundial que prometía enviar al espacio a participantes de 23 países. ¡Conviértase en astronauta! ¡No sea menos que Yuri Gagarin! Axe hace realidad los sueños infantiles de la gente, ¡qué guay es Axe!

Tras superar los diversos procesos de selección –a lo largo de meses de competición planetaria-, los 20 finalistas se enfrentaron a la última prueba para demostrar sus capacidades: un salto a varios metros de altura desde una plataforma a una colchoneta y después al agua. Sobre el papel suena arriesgado y todavía es peor si se incumplen las normas de seguridad con las que la firma se había comprometido. ¿El resultado? Varias personas heridas, una de ellas, la española Yaiza Schmöhe, de baja desde entonces e incapacitada de por vida. Te animo a leer la historia de esta persona, ahora mismo recabando firmas en Change.org, para que tengas tus propios elementos de juicio. Yo ya no necesito saber más: tolerancia cero.

En efecto, Axe.

Diana Domingo, alias "Towanda": " Cuando era pequeña me impresionaba mucho aquel locutor de radio que reconocía, en tono vehemente y voz aguardentosa, que “buscar la belleza es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo. Y en ello ando. Entre ungüentos y pócimas. Entre ciencia, palabrería y parafernalia. Entre mujeres y hombres. Tratando de separar el heno de la paja, observando lo que pasa en este sublime y asqueroso mundo y sin dejar de preguntarme, con la curiosidad de quien asiste a un nuevo fenómeno cada día, qué es la belleza".

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

1 comentario

  1. angeles

    Ya sabía del peligro pues he firmado hace unos días la petición en change de Yaiza así que como bien dices tolerancia cero.

Deja un comentarioKlorane, 50 aniversario