¿Os suena a chino “suelo pélvico“? Ya no ni debería. Hace ya unos años que hablamos sobre él suelo pélvico y sus cuidados.

Nada mejor que insistir con el ejercicio para que miremos hacia dentro de nosotras y notemos cómo está nuestro suelo pélvico para darle los cuidados que se merece.

Suelo pelvico

Para que no nos suene a chino y sepamos de lo que estamos hablando, decirte que el suelo pélvico “es una musculatura que va desde el hueso púbico hasta el coxis y que mantiene en su sitio la vejiga, el útero y el recto, además de dar sostén a la zona visceral”, me explica Irene Seco, fisioterapeuta de la Unidad de Suelo Pélvico de la Clínica Santa Elena, y que lleva tratando este problema desde hace diez años en esta clínica.

Me cuenta también que hasta hace diez o doce años nadie se interesaba por este asunto, que no se tenía en cuenta y que era algo normal y se asumía que una mujer a partir de cierta edad y si había tenido hijos tenía que tener incontinencia urinaria, una de las consecuencias de la debilidad del suelo pélvico.

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Son diversas las razones por las que el suelo pélvico pierde su fuerza para sostener esos órganos y una de ellas es el embarazo, aunque hay mujeres que sin tener hijos ya tienen el suelo pélvico hecho una calamidad porque hay un factor genético aunque también incide, por ejemplo, los problemas posturales. Y también hay mujeres que tienen el suelo pélvico tan fuerte como un toro. ¿He dicho mujeres? Paren las máquinas, que vosotros, los hombres, también tenéis suelo pélvico, no os vayáis a creer que todo nos toca a nosotras, no. Pero… los hombres poseen una musculatura más fuerte y no someten a tanto trabajo la zona. Sólo tendrían problemas “después de un cáncer de próstata u otras cirugías pélvicas”, asegura Irene Seco.

¿Cuándo nos planteamos valorar cómo está nuestro suelo pélvico? “El momento ideal para controlarse -afirma Irene Seco– es previo al embarazo, para conocer cómo se va a afrontar ese embarazo e ir aprendiendo hacer ejercicios para fortalecerlo y, en mujeres que no tengan hijos, a partir de los 35 o 40 años“. (Y ahora, os imagino concentradas en vuestro suelo pélvico. ¿Lo notáis?).

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¿Cómo se valora el estado del suelo pélvico?  No esperes a ir como la señora de la imagen de arriba. “Hay varias maneras -explica Irene Seco– para valorar: una es la manual; tocando la musculatura le pides contracciones a la paciente y sientes si esa musculatura responde. A veces hacemos palpaciones para ver si la paciente tiene sensibilidad; por ejemplo, tocando la pared vaginal del lado izquierdo y preguntando si la siente. La fuerza a veces va asociada a la sensibilidad; si hay falta de fuerza, también hay falta de sensibilidad. Hay otra manera, que es con el biofeedback, un electrodo de presión introducido en la vagina; se pide a la paciente que haga una contracción, que mueva la musculatura y en pantalla vemos un gráfico que nos dice de manera cuantitativa la intensidad y la fuerza con la que la paciente está apretando el electrodo de presión. A mí primero me gusta hacer una valoración manual y luego paso a hacer la valoración con el biofeedback“.

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Valoración con biofeedback. Foto: Irene Seco

Una vez que el fisioterapeuta sabe cuál es el problema, busca el tratamiento más adecuado. El que todos conocemos o del que todos hemos oído hablar son los ejercicios de Kegel o ejercicios de contracción del músculo pubocoxígeo, a veces complicados de hacer porque no sabemos localizar dónde demonios se encuentran estos músculos. Por eso, es mucho mejor hacer una fisioterapia dirigida. “A mí me gusta el trabajo activo- insiste Irene Seco-, que aprenda la paciente a controlar, a contraer, a ver esa musculatura de madera independiente. A partir de ahí a algunas se les hace electroestimulación. En otras, hay que enseñar cómo es el control muscular, a tener una postura correcta para que las presiones en el suelo pélvico no sean tan fuertes y, en ocasiones, necesito un diario miccional, algo muy básico y qué hago a casi todas mis pacientes sobre todas las que tienen incontinencia. Es algo tan sencillo como que me apunten en una tabla durante una semana o diez días las veces que orinan a lo largo del día, la ingesta de líquidos, la cantidad…  porque hay mujeres que tienen incontinencia y que están constantemente yendo al baño porque tienen miedo a que se les escape el pis y así no dejan que la vejiga se llene. Hay muchas que no vacían bien la vejiga o que no beben o que beben muchísimo o que lo que beben son líquidos no adecuados, por ejemplo las bebidas irritantes, como el café, el té, las bebidas con burbujas… Como los pacientes no lo saben, quiero enterarme de cuál es su rutina para modificar los hábitos. Y luego llega el trabajo activo de cada una: tienen que mantener los ejercicios. Digo a mis pacientes que yo no recupero, que se recuperan ellas trabajando y que yo ayudo en el camino pero que tienen que trabajar en casa  y una gran mayoría recupera. También hacemos terapia con conos vaginales de material plástico y pesos cada vez mayores, que se introducen en la vagina y que provocan una retención mediante contracción de la musculatura y dispositivos de biofeedback que permite enseñar a la paciente que músculos contrae en cada momento y con que intensidad”.

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Winner Flow

Otros métodos para recuperar el suelo pélvico son: el que aparece en este link y el Winner Flow, un dispositivo que se coloca en la boca para soplar a través del mismo, que funciona como una válvula que regula la salida del aire para asegurar un flujo espiratorio homogéneo que facilita la activación del músculo trasverso del abdomen y de la musculatura profunda del suelo pélvico.
Como veréis, cada vez hay más métodos para recuperar el suelo pélvico aunque de momento ninguno lo cubre la Seguridad Social y sólo alguna sociedad médica. El precio de la primera consulta suele ser de unos 60 euros y cada sesión, unos 45 o 50 euros aunque se pueden comprar bonos de 10 sesiones.

Señores gobernantes: aquí les lanzo otro guante. ¿No hemos salido de la crisis?

Más información:

Clínica Santa Elena

Calle de la Granja, 8

28003 Madrid

Tel: 914 53 94 00