Las nuevas tendencias de belleza apuntan a las lacas de uñas 10-free como el futuro de una industria que se esfuerza por alejarse de los ingredientes nocivos. Venidas de Estados Unidos, suenan prácticamente a utopía porque de momento han cruzado el charco muy tímidamente.

Encontrar una buena laca de uñas es como encontrar un tesoro. El color acertado puede hacer que nuestras manos parezcan más largas, esbeltas y elegantes. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Las lacas de uñas se inventaron en los años 20 siguiendo las fórmulas empleadas para pintar las carrocerías de los coches. Plagaditas de compuestos tóxicos, arrasaban toda uña que tocaban. Con el paso del tiempo, se fueron refórmulando y las grandes casas dejaron atrás algunos de los peores compuestos que hacían que te pudieras pillar un colocón después de hacerte una manicura casera.

 

Bellezas Puras, habéis leído bien. Se han dejado atrás algunos de esos compuestos altamente nocivos, pero no todos. Pero claro, si nuestra expectativa es que las manicuras nos duren hasta que los batracios luzcan una esplendorosa melena, necesitamos una fórmula todoterreno. La porosidad natural de la uña y las agresiones de nuestros quehaceres diarios hacen que formular colores con ingredientes naturales sea una misión prácticamente imposible.

Si hace poco os hablábamos de las lacas de uñas 5-free, hoy nos adentramos en el espinoso mundo de las lacas 7-free y 10-free. Estos nombres tan complejos quieren decir que eliminan de sus fórmulas un determinado número de ingredientes que se han empezado a cuestionar en la industria de la belleza.

Lola Make Up Laca 5 Free

Las lacas 5-free de Lola Make Up evitan 5 químicos nocivos clasificados como carcinogenos por la OMS. Precio: 4,50 euros.

En concreto, las lacas 7-free evitan ingredientes tan exóticos como el tolueno, el alcanfor, los formaldehídos, el DBP (o dibutil ftalato), la resina de formaldehídos, el xileno y la metiletilcetona. Estos compuestos volátiles se consideran cancerígenos y disruptores hormonales en elevadas concentraciones, por lo que no es tontería eso de pintarse las uñas en un lugar bien ventilado. Una de las firmas pioneras en evitar estos componentes tóxicos en los esmaltes de uñas fue CND, quien demuestra con una amplia gama de colores que no es necesario incluir porquerías en las fórmulas para obtener un color bonito y duradero.

CND Vinylux

Rythm&Heat es la colección de verano de los esmaltes Vinylux 7-free de CND. Precio: 12,95 euros.

Ahora bien, las nuevas lacas 10-free dan un paso más y evitan las fragancias sintéticas (cargaditas de ftalatos), los parabenos, y los productos derivados de los animales (desgraciadamente, muchos colorantes rojos se crean aplastando un insecto llamado cochinilla).

Esmaltes 100% Pure

Esmalte 10-free Creamy Nail Polish de 100% Pure. Precio: 12 euros.

Este unicornio de la belleza empieza a despertar en algunos países europeos (especialmente en Francia e Inglaterra) y en Estados Unidos, pero encontrarlo en España puede ser una tremenda odisea. Firmas como Scotch Naturals, 100% Pure, o Trust Fund Beauty son algunas de las firmas que ofrecen esmaltes de uñas 10-free con una duración y un color similar a las marcas que contienen más ingredientes tóxicos.

El problema es que los Pirineos a veces parecen los Andes, y las novedades de otros países nos tardan bastante en llegar. Mientras desarrollan una forma más saludable y ecológica de pintarnos las uñas, haced todo lo posible por utilizar al menos productos 5-free, y abrid bien las ventanas cuando os pintéis las uñas.