Oncobel es un sistema que enfría en cuero cabelludo para evitar que los fármacos pasen al folículo piloso y lo destruya.

Cada año se diagnostican en España 228.000 nuevos casos de cáncer y 14 millones en todo el mundo. La supervivencia es, afortunadamente, muy elevada pero en la mayoría de los casos, el tratamiento con quimioterapia lleva asociado la caída del cabello, uno de los efectos secundarios más traumático para el paciente con cáncer.

Por eso, es un notición que una empresa española, Oncobel, radicada en Málaga, haya implantado en nuestro país el sistema Scalp Cooling (enfriamiento del cuero cabelludo) para prevenir la caída del cabello durante los tratamiento del quimioterapia.

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La pérdida del cabello durante la quimioterapia es el efecto secundario más traumático para un paciente con cáncer porque esta alopecia simboliza la gravedad de la enfermedad y afecta al aspecto físico, clave en la imagen de una persona. Por eso, “entre un 8% y un 10% de los pacientes con cáncer se plantea rechazar la quimioterapia o elegir un tratamiento distinto o menos eficaz para evitar la alopecia”, ha afirmado Carmen Yélamo, psico-oncóloga y especialista en Psicología Clínica del GenesisCare, grupo especializado en tratamientos oncológicos. Está indicado para cánceres de tipo sólido y no líquidos, como leucemios y linfomas. Tampoco se recomienda en niños ya que los cánceres que suelen padecer son líquidos.

El sistema Scalp Cooling o enfriamiento del cuero cabelludo, comenzó su andadura en 1997 en Inglaterra y con el paso de los años se ha implantado en casi todo el mundo. En España está tratando a pacientes -90% mujeres y 10% hombres- desde hace unos seis años. Este tipo de tratamientos ya estaba en pruebas por otros métodos utilizando también el frío como agente.

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Paciente antes de la primera sesión y después de la duodécima.

La efectividad de esta herramienta, según los ensayos clínicos realizados en todo el mundo, varía entre un 43%, en los casos tratados con fármacos muy agresivos, al 87%, en los menos agresivos llegando en algunos casos hasta el 93% de los casos tratados, ha explicado el doctor José Luis González Larriba, jefe de sección de Oncología Médica del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

¿Por qué hemos tardado tanto tiempo en conocer este sistema? En la rueda de prensa en en la que se ha dado a conocer Oncobel, el doctor César Sebastián, presidente de Oncobel, ha explicado que se ha estado trabajando con pacientes (ya se han beneficiado del sistema unos 300) y han esperado a que estuviera aprobado por la FDA (Food and Drug Administration), la agencia estadounidense que avala la seguridad de un medicamento o una herramienta médica como ésta y que es muy estricta en sus valoraciones.

“Este procedimiento de enfriamiento continuo del cuero cabelludo -ha explicado Nuria Sebastián, directora de Oncobel– se aplica mediante un gorro de silicona con una circuito integrado por el que circula un líquido refrigerante que se conecta a una máquina que mantiene una temperatura óptima. Así, el cuero cabelludo alcanza la temperatura de entre 19º C a 21ºC a nivel de piel, provocando que los quimioterápicos no lleguen en un bajo porcentaje a las células del folículo piloso”.

Por un lado, se produce una reducción del aporte sanguíneo de entre un 20% y un 40% por vasoconstricción de los vasos sanguíneos y, por otro, un estado de hibernación celular, lo que supone una disminución del metabolismo y, por tanto, la membrana celular no permite el paso de cualquier tóxico que le llegue. De esta forma, se evita que los fármacos pasen a la raíz capilar y la destruyan previniendo la caída del cabello, de las cejas y de las pestañas.

Éste vídeo muestra el testimonio de una enferma de cáncer que se trató con Oncobel, y podéis ver cómo funciona.

Al paciente, durante la quimioterapia programada -desde la primera sesión- se le coloca un gorro de silicona de hipotermia, que cubre totalmente la cabeza y que está bien apretado, media hora antes de comenzar el tratamiento, durante el propio tratamiento y entre media hora y hora y media después. Así, durante todos los ciclos de la quimioterapia. Este gorro, que se fija con una cubierta aislante de neopreno para que se ajuste correctamente y la temperatura de tratamiento permanezca constante, está conectado a una máquina de refrigeración y control. La máquina incorpora unos sensores que supervisan y regulan la temperatura durante todo el tratamiento.

El tratamiento no tiene efectos secundarios; si acaso, algún dolor de cabeza pasajero y frío en los oídos, algo absolutamente pasable teniendo en cuenta los beneficios que conlleva.

En la actualidad hay 27 equipos distribuidos por toda España: dos en hospitales públicos y los demás en centros privados.

Oncobel está disponible para todo aquel que lo necesite. La máquina se traslada al centro donde el paciente va a recibir sus sesiones de quimioterapia. El precio no es muy alto: “aproximadamente lo que cuesta una peluca”. 

Si os digo la verdad, el tratamiento me parece una maravilla: ofrece unos beneficios altísimos. Sin embargo, creo que existen muy poco equipos en nuestro país y que el Sistema Público de Salud debería invertir en ellos dado su bajo coste: cada equipo cuesta entre 18.000 y 20.000 euros. En esto sí merece la pena invertir nuestro dinero.

Si necesitáis poneros en contacto con Oncobel, pinchad en este enlace.