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¿Piernas cansadas? Tienes una solución: haz yoga

El se pone a tu servicio para ayudarte a descansar tus piernas tras un día ajetreado.

El yoga lleva practicándose desde hace 5.000 años y son muchas las razones por las que se hace yoga: para encontrarse mejor, relajarse, lograr que el cuerpo sea más flexible e incluso para incrementar la capacidad de trabajo. Hoy nos centramos en cómo descansar tus piernas, liberarlas de la pesadez e hinchazón mediante 5 posturas de yoga. Venga, extiende tu esterilla, levanta los pies y comienza a disfrutar de liberarte de este cansancio.

yoga

Photo by BrianLockwood on Foter.com / CC BY

Seguro que conoces la sensación de llegar a casa y desear quitarte los zapatos, levantar los pies, darte un masaje y relajarte. El sofá es de lo más tentador: te está esperando en cuanto abres la puerta pero hoy te ofrecemos un método más efectivo para descansar tus extremidades.

Las posturas de yoga llevan sangre y atención a las áreas cuerpo que se sobrecargan durante nuestra vida diaria, porque te dediques a lo que te dediques, trabajar día tras día afecta al cuerpo. Las piernas tienen la función de llevarnos de un lugar a otro, sin descanso y, como resultado, se sobrecargan rápidamente.

Macarena Cutillas, fundadora y directora de Californian Hot Yoga en Madrid nos explica cuáles son esas posturas. No te llevará mucho tiempo hacerlas y los beneficios los notarás enseguida. Te mostramos las 5 posturas en vídeo para que sea más fácil su ejecución.

Adho Mukha Svanasana o postura de perro mirando hacia abajo. Comienza con la postura del perro hacia abajo, un clásico del yoga, para estirar lentamente las piernas, las pantorrillas y la parte posterior de los muslos. Mantén las rodillas dobladas y endereza lentamente una pierna y después la otra llevando los talones hacia el suelo. Hazlo lentamente y suave dando a tus la atención necesaria sin exigir demasiado de ellas. Respira profundamente.

Anjaneyasana o postura de la Luna creciente. Desde la postura del perro hacia abajo levanta la pierna derecha hacia el cielo y lentamente coloca el pie derecho entre tus manos, la rodilla izquierda se apoya en el suelo y el torso y los brazos los estiramos hacia arriba. Así abrimos la cadera y estiramos desde el empeine hasta la cadera; destensando el psoas– un músculo profundo que conecta directamente con el cerebro-, es decir, al soltarlo, mandamos un mensaje de del sistema nervioso a todo el organismo. Haz 3 respiraciones profundas y cambia de lado.

Malasana o postura de la guirnalda. Desde la postura del perro hacia abajo, echa tus manos hacia atrás y gira los pies ligeramente hacia fuera, flexiona las rodillas y colócate de cuclillas. Coloca manos en Namaskar -una forma de saludo- o en el centro del pecho, y con los codos presiona suavemente las rodillas hacia fuera, abriendo la cadera y expandiendo el tórax. Esta postura es adecuada para favorecer una intensa apertura de las caderas.

Después varias horas sentados ante un ordenador, esta asana puede servir de alivio. También puede calmar los dolores lumbares que con frecuencia se deben a unas caderas demasiado rígidas. Además, la apertura de las caderas y del pecho relajan la mente porque envían un mensaje al organismo de que no hay peligro, al contrario de lo que ocurre cuando sentimos que hay una amenaza y nos cerramos en posición fetal.

Sucirandhrasana o postura de ojo de la aguja. Desde la postura de Malasana siéntate en el suelo y túmbate sobre la espalda. Flexiona las rodillas y lleva el tobillo izquierdo por encima de la rodilla derecha (arriba, en este caso, cerca del muslo). Mantén el gemelo izquierdo paralelo a tu pecho y lentamente comienza a doblar la pierna derecha y deslízala hacia ti. Mantén 5 respiraciones y cuando salgas, mantén ambas piernas levantadas durante algunas respiraciones antes de cambiar de lado. Esta postura alivia la rigidez en las caderas externas y aumenta el rango de movimiento en la parte inferior del cuerpo.

Viparita Karani o postura de las piernas hacia arriba. Esta postura es una de las mejores para relajar piernas y pies cansados. Dado que es una inversión leve, va a drenar los fluidos linfáticos de las piernas, lo que reduce la hinchazón en los pies, los tobillos y las rodillas. Al mismo tiempo, esta postura aumenta la circulación en la parte superior del cuerpo y recupera el equilibrio después de pasar mucho tiempo de pie. Acuéstate en el suelo y acerca los glúteos a la pared. Estira las piernas en la pared pero asegúrate de que tus rodillas no se estiran del todo, que estén relajadas, y apoya los brazos a los lados del cuerpo. Permanece así hasta 10 minutos.

Termina la práctica en Savasana, deslizándote a lo largo de la esterilla para que tengas espacio para tumbarte sobre tu espalda y relajarte completamente de 5 a 10 minutos. Observa cómo se sienten tus piernas y pies, respira profundamente y disfruta.

¿Te sientes mejor? ¿Cómo notas tus piernas? Si pruebas estos ejercicios, cuéntanos cómo te han ido…

Eulalia Sacristán: Soy periodista desde hace muchos años, quizás más de los que me gustaría. Desde siempre me ha gustado la ciencia y todo lo que se deriva de ella: la belleza, la nutrición, la salud, el bienestar, la psicología. Porque esto también es ciencia, al igual que la física o las matemáticas; con otro tinte, pero ciencia al fin y al cabo. Y también me gusta mirar las noticias desde un punto de vista cercano y contarlo para que lo entienda todo el mundo. De eso trata comunicar, ¿no?

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