Cuesta de enero: ríete en su cara

¿Quién dijo ‘cuesta de enero’?

Este año vamos a ir ‘parriba’, sí, pero sin que nos cueste un esfuerzo ímprobo la fase ‘reflexiva’ tras los dispendios y cuchufletas de las Navidades.

La perseverancia en las decisiones que tomemos ahora será clave para mantener el ahorro. Aunque queramos pasar de ella con vocación snob, la cuesta de enero no es un tópico de temporada: es una realidad que sacude la inmensa mayoría de los hogares. Y para ellos, empezando por los nuestros, escribo este post.

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Hay que poner foco en un concepto: lo necesario. ¿No lo necesitas de verdad? ¡Fetén! ¡No lo compres!

A esto, que es una obviedad más difícil de acatar, como bien sabemos, sigue otra idea esencial: sacar partido a lo que se compra. Pero dejémonos de preámbulos y vayamos AL TURRÓN.

  1. Haz una lista de lo que vais a necesitar tú y la gente que vive contigo a lo largo del mes. Comida, ropa, material escolar, extraescolares, salidas, todo lo comporta gasto. Después, haz otra cosa (el pino, por ejemplo, limpiarte la cera de las orejas o ponerte una mascarilla casera) y revísala. Elimina tranquilamente algunas cosas, seguro que has puesto algo de más. Y, después, con disciplina militar, cíñete a esa previsión de compra como si no hubiera un mañana.
  2. Planifica los menús de la semana o de la quincena y elabora la lista de alimentos. Dado que es el mes de pensar en cifras, está demostrado que quienes compran así ahorran hasta un 40%. ¿Un tip extra? Compra online, te evitarás vagar por el Súper y sus múltiples y coloridas tentaciones.
  3. Compra a granel y evita los productos que ya vienen pelados o cortados: salen mucho mejor de precio. ¡Y encima entretienen más que el Sálvame Deluxe! Además, aprovecha alimentos como huesos de pollo o la parte menos comestible para hacer caldos. Y usa el congelador, no hay mejor aliado para el ahorro: siempre tendrás algo que comer que te evite pedir comida a domicilio.
    1. Acostúmbrate a comprar sólo una unidad de cada cosa y estrictamente lo que necesites. Sí, te gusta comprar el mismo modelo de camisa en varios colores, pero reconoce que al final siempre usas el más básico y combinable. Que lo sé yo.
  4. Simplifica tu vida. Aprovecha para limpiar armarios y hacer una batida en tu casa, segurísimo que tienes muchas prendas que ya no usas, así como muebles u objetos de los que ya estás aburrida. Nuestra sugerencia es que hagas un rastrillo, no sólo sacarás un dinerito sino que pasarás una tarde divertida, y todo ello favoreciendo el ciclo de vida de las cosas, reciclando sin tirar y facilitando una compra asequible a otras personas.

Diana Domingo, alias "Towanda": " Cuando era pequeña me impresionaba mucho aquel locutor de radio que reconocía, en tono vehemente y voz aguardentosa, que “buscar la belleza es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo. Y en ello ando. Entre ungüentos y pócimas. Entre ciencia, palabrería y parafernalia. Entre mujeres y hombres. Tratando de separar el heno de la paja, observando lo que pasa en este sublime y asqueroso mundo y sin dejar de preguntarme, con la curiosidad de quien asiste a un nuevo fenómeno cada día, qué es la belleza".

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3 comentarios

  1. angeles

    Las compras de mas es un peligro de casi todas, a mi me encanta la ropa, zapatos y accesorios y reconozco que tengo mucho más de lo que necesito, porque si veo algo que me gusta mucho y tiene un precio que me pueda permitir me lo compro.

Deja un comentario"300 secretos de belleza que funcionan", el libro de Paloma Artola