Devil lips: ¡vade retro, Satanás!

La última tendencia estética es también una de las más absurdas que ha surgido de la cabecita de las personas. Además de horrenda.

La cosa ha tenido cierto éxito en las redes sociales, especialmente en Rusia. Los ‘devil lips’ u ‘octopus lips’ (en función de la imaginación de cada cual), consisten en crear artificialmente unas no menos artificiales formas que alteran el arco de Cupido y llenan de aristas el perfil.

El doctor Cerrud, cirujano plástico curtido en aumentos de y otras intervenciones, siempre a favor de la estética personal, la buena praxis y el sentido común, nos alerta sobre la posibilidad de “sufrir consecuencias permanentes al recurrir a esta técnica, como deformidades del perfil, cicatrices, pérdida del contorno y de la definición, sensibilidad, inflamación y alteraciones en la función motora”.

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El aumento o corrección de labios vía inyección de ácido hialurónico es uno de los tratamientos más demandados. Sobre todo, por chicas jóvenes. El labio desproporcionado es tendencia desde hace escasos años, “la mayoría, por suerte, pide naturalidad”, comenta el doctor Cerrud.

Tener fantasía está muy bien. El mito del diablo tiene mucho atractivo, no se puede negar lo fascinante que resulta su literatura, leyenda, artefactos audiovisuales y demás mandanga cultural. Esto, que vamos a denominar tranquilamente como una ida de olla, entra en el capítulo de lo que nunca se debería pedir ni realizar en una cabina de medicina estética.

“Lo importante es respetar la forma natural y embellecerla, no transformarla, así como elegir un volumen proporcionado y en armonía con el resto de las facciones”, cuenta el doc Cerrud.

Ya sabes: si te seduce siquiera ligeramente hacerte unos devil lips -que lo dudo infinito-, aterriza la idea y opta por una intervención natural o por darte un baño de espuma. Te relajará mucho.

Precio intervenciones con : 150 euros (perfilado). 300 euros (perfilado + aumento).

Diana Domingo, alias "Towanda": " Cuando era pequeña me impresionaba mucho aquel locutor de radio que reconocía, en tono vehemente y voz aguardentosa, que “buscar la belleza es lo único que merece la pena en este asqueroso mundo. Y en ello ando. Entre ungüentos y pócimas. Entre ciencia, palabrería y parafernalia. Entre mujeres y hombres. Tratando de separar el heno de la paja, observando lo que pasa en este sublime y asqueroso mundo y sin dejar de preguntarme, con la curiosidad de quien asiste a un nuevo fenómeno cada día, qué es la belleza".

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