Chiquitrucos útiles para aguantar el confinamiento. De una freelance, con amor

Estos días se han difundido en varios medios los consejos de una monja de clausura para aprobar el confinamiento con nota. Pues bien, una plumilla de belleza no es exactamente una monja, pero el estilo de vida monacal se parece bastante.

Hace tiempo que tengo la oficina fuera de casa, pero he pasado muchos años de mi vida con el hogar como base de operaciones. Años de disciplina militar, horarios alemanes, ritos mundanos y místicos y muchos post-it enfocados a mantener todas las facetas que comprenden la vida del ser humano bajo control. Nunca hubiera pensado que algún día contemplaría esos días con la perspectiva del confinamiento por una crisis sanitaria mundial. Pero ha pasado. Está pasando.

Del pijama de trabajar, al chándal de salir. La lavadora se pone mientras el ordenador ‘piensa’ una tarea o mientras elucubras un mail. Un ritmo ciertamente agradable y poco enloquecedor que, estos días, se instala de nuevo con una extraña derivada que puede enturbiar las mentes más preclaras y estables. Que nada perturbe la paz en tu día.

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  1. Horario: qué hermoso eres

Imponer orden organiza la cabeza y nos amarra a la realidad. No estamos de vacaciones ni en un domingo eterno. Para evitar perder la noción del tiempo, organízate la vida con el horario que llevabas en la Era PreCoronavirus. Despertar, desayuno, teletrabajo, deberes de los niños, entrenamiento en casa, ducha, comida, etc, etc. ¡Deja el caos para tiempos mejores!

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  1. Vístete para la ocasión

No es que haya que ponerse de etiqueta para el aplauso de las 20:00, pero la vestimenta sí ayuda a marcar distingos entre los variados momentos del día (esencialmente, dormir y todo-lo-demás). A algunas personas es posible que hasta le suba la moral ‘verse monas en casa’. Sea cual sea tu caso, búscate ropa cómoda de estar por casa que no sea un pijama. Hay quien sostiene que maquillarse en casa resulta positivo estos días: si te apetece hacerlo, hazlo. Pintarse los labios siempre ha sido un catalizador de la actitud. Así como rociarse con ese perfume que te hace sentir bien y poderosa.

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  1. Come con cabeza

La comida se emplea como recompensa en situaciones de estrés y ansiedad. Trata de evitar a toda costa esta ‘hambre emocional’ e imponte buenos hábitos alimentarios: te van a ser más útiles que nunca. No compres comida chatarra, pon muchos colores en tu alimentación, prepárate batidos de fruta y frutos secos para beber durante el día y controla las porciones. Y, sobre todo, controla el estrés que produce el confinamiento (entre otras cosas) a través de actividades como el ejercicio en casa, escuchar música, aprender algo nuevo (es necesario tener la sensación de avanzar en algo) y / o cuidarte mucho a ti y a los tuyos. Te va a gustar más que nunca, garantizado.

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  1. Toma el sol

¡Sí! Necesitamos el sol para sintetizar vitamina D y para segregar endorfinas y evitar los estadios depresivos. Si tienes la fortuna de tener una ventana por la que entra sol, haz el lagarto 15 minutos al día y date un baño de sol sin crema fotoprotectora. Evita hacerlo sobre la cara (no queremos que nos salgan arrugas ni manchas, claro está), es suficiente con exponer las manos, las piernas, los brazos… Verás qué gustirrinín.

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  1. Ama y ensancha el alma

Quizá tenía que haber empezado por aquí, puesto que este es el consejo que nos va a salvar a todos. Esto, y ser muy creativos. Ser creativo no es saber dibujar o componer una canción, sino encontrar soluciones a los atolladeros, por complejos que sean. Las tecnologías nos han puesto a nuestro alcance un sinfín de propuestas para mantener el contacto con nuestros seres queridos. En cuanto a las personas con las que estamos conviviendo, es buen momento para ser más amable, comprensivo, colaborativo y tolerante. Del encierro también se sale, y para no caer en los (prácticamente inevitables y lógicos) roces, hay que hacer equipo, hablar mucho sobre la situación y sobre el comportamiento que es recomendable observar y cuidar a los miembros más vulnerables de la casa.

¡Que reine el buen rollo en vuestras casas, Bellezas Puras!