La vida moderna está regida por un uso de pantallas que se da de bruces contra nuestros arcaicos ritmos circadianos. Los estudios hablan: evita el uso de dispositivos al menos dos horas antes de dormir y notarás cómo la melatonina fluye por tu hipotálamo.

La luz azul que emiten las pantallas afecta a la producción de melatonina. Resultado, cada vez hay más gente con problemas para conciliar el sueño.

Esta hormona está tan íntimamente ligada al sueño, que te la venden en pastillas en farmacia sin receta. Segregamos melatonina de forma natural por la noche, y su producción, según apuntan distintos (y numerosos) estudios, se ve profundamente afectada por el uso de pantallas que emiten luz azul. Esto es, cualquier dispositivo ‘inteligente’ y la televisión.

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Ojito: la luz azul interfiere con los designios del flujo natural de melatonina cuando es de noche. Ritmos circadianos obligan, dado que esta hormona propicia el sueño, se libera cuando vamos a dormir y disminuye con los primeros rayos de sol.

Imagínate a un simpático simio haciendo scroll caprichosamente en TikTok con su móvil. A efectos de evolución, eso es lo que somos. Nuestro pobre hipotálamo no se ha enterado de la perentoria necesidad de estar viendo fotos de comida o comprando zapatos cuando ‘deberíamos’ estar durmiendo. Entre tanto, los científicos siguen alertando y proponiendo normas de higiene del sueño que comprendan el abandono voluntario de las tecnologías al menos dos horas antes de dormir. Pero ¡ay!, cómo cuesta…

Si alguna vez has experimentado privación del sueño, bien porque has tenido un bebé, porque has estado en Guantánamo (perdón por citar dos ejemplos tan similares) o por estrés, te sonará lo que se siente. Irritabilidad, falta de concentración, tendencia a la depresión… Toda una miríada de estímulos poco constructivos que en nada favorecen el desempeño profesional ni la convivencia. Disfrutar de un sueño reparador es un privilegio, un placer y una estrategia de bienestar equiparable a ‘comer sano’ o ‘hacer ejercicio moderado’. De hecho, el bienestar se compone de muchos pequeños hábitos que conforman un todo.

¿Conclusión? Llevar una alimentación saludable y equilibrada con tu edad y ritmo de vida, adecuar el ejercicio a esos criterios y apagar las pantallas al menos dos horas antes de dormir te ayudará a poner tu estado de ánimo en ‘modo crucero’.