La ponytail (coleta en el idioma de Cervantes) ha pasado por todas sus fases posibles. Deportiva, naïf, ejecutiva, diva pop, solución de emergencia y, de nuevo, declaración de intenciones. Pero si hay algo claro es que la ponytail perfecta nunca desaparece. Se trenza, se exagera o se despeina estratégicamente. Basta mirar a Ariana Grande, indiscutible reina del asunto, o a Rosalía, que la convierte en un gesto casi performativo. A ellas se suman Jennifer Lopez, Kim Kardashian, Anya Taylor-Joy o Blake Lively.

Todas distintas, todas coincidiendo en lo mismo: una buena ponytail dice mucho más de lo que parece.

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Rosalía

Efectivamente, es comodidad, pero también estructura, limpieza visual y una forma bastante eficaz de dirigir la atención hacia el rostro. En 2026, la tendencia se aleja de la coleta excesivamente rígida y se mueve entre dos polos claros: el pulido impecable y la textura trabajada para que parezca natural, aunque no lo sea (como casi todo lo natural en el ecosistema beauty).

Desde los salones David Künzle, David Lesur, director de formación, lo resume bien. La clave está en entender la ponytal como un peinado versátil y técnico, no como un recurso rápido. “Nada hay más cómodo si llevamos el pelo largo que tirar de las colas de caballo, pero no siempre sabemos sacarle todo el partido”, explica. Su recomendación para elevar el resultado es sencilla y efectiva: crear una ligera ondulación o tupé en la parte superior para aportar sofisticación y volumen, especialmente si se busca un look de evento.

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Jennifer Lopez

La altura importa, y mucho. Las coletas altas siguen dominando porque estilizan el óvalo y tienen un efecto lifting inmediato, pero ya no se llevan tirantes sin matices (un poco a lo Pantoja, por usar, ehem, otro referente comprensible). “Para darle densidad, es mejor trabajar el cabello seco, usar laca, cardar ligeramente y crear ondas con rizador”, apunta Lesur. El objetivo es quitarle rigidez y que la cosa quede controlada, pero con movimiento

Otro detalle que marca la diferencia es la goma. O, mejor dicho, su invisibilidad. Disimularla con un mechón del propio cabello sigue siendo un gesto básico, pero hay que hacerlo con sutileza. Gomas del mismo tono, mechón enrollado y horquilla oculta por detrás. Nada de protagonismos innecesarios.

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Kim Kardashian

Si lo que se busca es duración, el truco menos glamur pero más eficaz sigue siendo el mismo: laca en el cepillo antes de peinar. Así se distribuye el producto de forma uniforme y la fijación aguanta sin acartonar. Para un acabado más urbano y menos estudiado, Lesur recomienda aplicar spray mientras se construye la coleta y después trabajarla con las manos, soltando mechones para dar sensación de frescura y vida.

En cuanto a tendencias claras para 2026, el abanico es amplio pero coherente. Mandan las coletas con ondas y volumen como las bubble, las inspiradas en los años sesenta o las blowout. Conviven con el clean look más pulido y con opciones más ‘salvajes’, como las curly wild o las side ponytails, que ganan terreno a medida que se acerca el verano. También regresan con fuerza las extensiones y los accesorios, especialmente pasadores y lazos en tonos pastel, que suavizan el conjunto sin infantilizarlo

La ponytail perfecta no es una fórmula única, sino un equilibrio entre técnica, intención y actitud. Y quizá por eso sigue funcionando. Una coleta bien hecha sigue siendo un gesto de poder silencioso. Y bastante favorecedor, todo sea dicho.