El último libro de Sibila Freijo es una balada de amor, sexo y alguna que otra decepción en su viaje por las citas a ciegas de diferentes apps.

En “Ponme otro vino, que aún te veo feo”, Sibila narra con desgarro y verdad esa búsqueda del amor y el sexo valiente, siempre consentido y mucho sentimiento.

Según expresa la propia Sibila Freijo “en este ensayo de anti-ayuda llega hasta mendigar el amor con un corazón desgarrado que palpita pasiones íntimas. Pero en este striptease, también hay diversión y placer directo,  humor negro, sexo, erotismo, verdades incómodas, mentiras y autoficción“.

Sibila Freijo habla del amor y el sexo en PONME OTRO VINO QUE AUN TE VEO FEO

Sibila Freijo, 70% de amor y 30% de sexo en su última novela

Son las aventuras y desventuras de una mujer libre, femenina, feminista, empoderada y algo puteada por los hombres. En esa búsqueda de su hombre ideal, persigue el amor con valentía, mucho deseo y según ella misma explica, llega hasta mendigar el amor, pero no el sexo.

Porque el sexo no lo es todo, también hace falta sensibilidad. Puede que el sexo con un “empotrador” o un “follamigo” sea perfecto. Pero sin duda, no es suficiente, porque de verdad que Sibila busca el amor verdadero, esa ilusión, esa fantasía que muchas tenemos en la cabeza y en el corazón. Ese hombre que te abrace por las noches, que te mime, que te haga reír y a veces llorar.

Seguro que como mujer, te vas a sentir muy identificada con las relaciones que tenemos con el sexo opuesto.

Para mí esta, su séptima novela, es la más redonda de todas porque cuenta sus andanzas amorosas y ese tiovivo de citas por apps, desde Tinder a otras más sofisticadas. Habla con crudeza con mucha realidad y también algo de ficción porque hay mucho relato en cursiva que son puras fantasías de la autora.

Sibila Freijo, inicia este viaje desde el desamor, después de haberse divorciado y haber tenido dos hijos varones, que tenían 5 y 9 años cuando se produjo la separación y la custodia compartida. Se lleva muy bien con su ex-marido y a sus hijos ya mayores de edad no les ha dejado leer sus novelas eróticas, y por supuesto Ponme otro vino, que aún te veo feo, tampoco.

La autora reivindica el deseo femenino en la madurez sin pelos en la lengua

Así es ella, siempre pone toda la carne en el asador como mujer libre, empoderada. feminista y femenina. Claro que el deseo importa y el placer también. Pero por el camino hay decepciones, descubrimientos y enamoramientos, dentro de una corazón algo descreído ya y que ha sido rompiendo y haciendo fuerte al mismo tiempo.

Ya nos avisó a todos en 1913, el gran filósofo y novelista Don Miguel de Unamuno: “No hay más felicidad que la de amar lo que nos hace sufrir, ya que el amor es compasión“.

Y eso, que todavía no existían las apps de citas. Sin embargo, los sentimientos puros como el amor y el sexo no han cambiado tanto desde hace un siglo. Desde luego el cuento de El Príncipe Azul existía y las Princesas Disney tampoco aportan mucho más. Pero como bien decía Sabina, “las chicas ya no quieren ser princesas”. Pues eso, “Ponme otro vino, que aún te veo feo”. No pienso hacer más pajas mentales ni spoiler narrativo porque este libro interesa leerlo tanto a mujeres como hombres en su mayoría de edad.