Todas conservamos en nuestra memoria (y, quizá, en nuestras bellas faces) el recuerdo del maquillaje evidente como tendencia. Contouring marcado, pestañas kilométricas, cejas perfectamente dibujadas y bases capaces de sobrevivir a un huracán. Este verano, sin embargo, el maquillaje parece estar haciendo justo lo contrario.

La nueva obsesión consiste en parecer descansada, luminosa y ligeramente sonrojada. Como si hubieras dormido nueve horas, bebido dos litros de agua y regresado de un verano en Tulum. Naturalmente, todo eso sigue siendo maquillaje. Pero probablemente te va a costar menos esfuerzo alcanzar este look.

La piel deja de ser un lienzo para convertirse en protagonista

La tendencia más fuerte llega desde Corea y tiene nombre propio: maquillaje rumi. La idea es sencilla. En lugar de cubrir la piel, se trata de mejorar la forma en la que ésta refleja la luz (lo que viene siendo la cualidad de una piel muy bien cuidada, vaya, que no necesariamente ‘joven’).

Las bases pesadas ceden terreno a las fórmulas ligeras, las skin tints y los productos híbridos que unifican sin borrar pecas, textura o personalidad. La piel vuelve a parecer piel. Una versión mejorada, pero reconocible.

El brillo también cambia de categoría. Ya no se busca un acabado mate perfecto. El objetivo es una luminosidad estratégica, colocada donde la luz incide de manera natural: pómulos, puente de la nariz, arco de Cupido y lagrimal.

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Estela Amorós

Las mejillas se llevan como cuando te topas con tu crush

Si hubiera que elegir un producto estrella de la temporada, probablemente sería el colorete. ¡Pero no cualquiera!

La tendencia viral del momento se inspira en el efecto ‘bitten’, literalmente ‘mordido’. Después de conquistar los labios, ese rubor intenso y difuminado que parece surgir desde dentro de la piel ha saltado a las mejillas.

La técnica consiste en concentrar el color en la parte alta del pómulo y difuminarlo hacia las sienes. Si tienes dudas de cómo gestionar este asunto, echa un vistazo al Instagram de Estela Amorós. El resultado recuerda más al sonrojo natural que a un maquillaje evidente. En cuanto a los tonos, los berry, cereza, frambuesa y fresa sustituyen a los clásicos rosas empolvados.

Adiós a la máscara negra omnipresente

Otro cambio interesante está ocurriendo en las pestañas, quienes despiden a la máscara negra como ley universal del maquillaje. Ahora, las versiones marrones empiezan a conquistar terreno gracias al auge de tendencias como el soft glam y el clean girl makeup.

¿La clave? Aportan definición sin endurecer la mirada. El efecto es más suave, más luminoso y mucho más compatible con los maquillajes minimalistas que dominan la temporada.

Combinadas con sombras topo, moka o champagne, consiguen ese tipo de maquillaje que nadie identifica como maquillaje, pero que todo el mundo nota.

Las novedades que resumen el maquillaje del verano 2026

Si hubiera que condensar estas tendencias en unos pocos productos, la selección sería bastante clara.

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Para sumarse a la fiebre de las mejillas sonrojadas, Huda Beauty acaba de lanzar Berry Fever, un nuevo tono de su colorete líquido Blush Filter inspirado precisamente en el efecto ‘bitten’. Un rojo afrutado que busca recrear ese rubor natural que parece surgir desde dentro de la piel. Para potenciar el efecto, la marca propone combinarlo con la paleta Strawberry Latte Blush Filter Palette.

Precio colorete Huda Beauty: 29 euros.

Precio paleta: 43 euros.

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En las pestañas, la gran novedad es el tono Chocolate de Ribbon Wrapped Lash Mascara de Too Faced. La máscara marrón se ha convertido en una de las tendencias más visibles del momento porque aporta definición sin la dureza visual del negro clásico.

Disponible en Sephora por 32 euros.

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Y para quienes siguen persiguiendo el eterno efecto ‘buena cara’, Guerlain continúa ampliando el universo Terracotta, posiblemente una de las sagas de maquillaje más asociadas al bronceado natural y luminoso. La firma acaba de presentar en Madrid su espacio efímero Terracotta Café du Soleil, concebido para descubrir técnicas de maquillaje que potencian precisamente esa piel cálida, fresca y ligeramente besada por el sol que define la temporada.