Esta dramática escena se repite cada año. En junio sales ‘living’ de la pelu con un rubio luminoso, un castaño profundo o un cobrizo vibrante. En septiembre, en cambio, el espejo cuenta un drama capilar. Reflejos anaranjados, puntas pajizas y acartonadas, un brillo que se ha quedado por el camino y la sensación de que el color ha envejecido varios meses en apenas unas semanas.

La culpa no es solo del sol. El agua salada, el cloro, el viento, la fricción de la toalla, los lavados más frecuentes e incluso el calor del secador forman una tormenta perfecta para la fibra capilar. La buena noticia es que gran parte de ese desgaste se puede prevenir. Basta con seguir algunos trucos de experto antes, durante y después del verano para mantener el color del pelo a prueba de bombas.

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El enemigo no es el sol. Es la suma de pequeñas agresiones

‘En verano rara vez hay un único responsable. Lo que vemos en el salón es un efecto acumulativo. Pequeñas agresiones diarias que, sumadas, cambian por completo la percepción del color’, explican los expertos capilares de Pierino Cosmetics. Los rayos UV oxidan los pigmentos, la sal deshidrata la fibra, el cloro altera la cutícula y los lavados frecuentes eliminan parte de los lípidos naturales que mantienen el cabello flexible y brillante. El resultado no siempre es que el tinte desaparezca, sino que el cabello refleja peor la luz y el color parece apagado.

  1. No llegues a la playa con el cabello ya castigado

Uno de los errores más frecuentes ocurre incluso antes de hacer la maleta.

‘Muchas personas retocan el rubio antes de vacaciones, pero se olvidan de preparar la fibra capilar. Si el cabello está seco, sensibilizado o con la cutícula abierta, el sol, el cloro y el agua del mar lo castigarán mucho más’, explica Juandiegoteo, hair designer y embajador de Redken y Olistic.

El experto recomienda sanear puntas y realizar un tratamiento nutritivo en el salón antes de viajar.

  1. El protector solar capilar debería ser tan automático como la crema facial

Cada vez más peluqueros coinciden en que el protector solar para el cabello ha dejado de ser un producto anecdótico para convertirse en uno de los básicos del verano. ‘Protegemos la piel, pero nos olvidamos del cabello’, recuerda Juandiegoteo. Aplicarlo antes de exponerse al sol y reaplicarlo después del baño ayuda a reducir la oxidación del color y la deshidratación.

Si además llevas sombrero, gorra o pañuelo en las horas centrales del día, la protección aumenta de forma considerable. La barrera física sigue siendo la más eficaz frente a la radiación UV.

  1. Moja el pelo con agua dulce antes de entrar en la piscina

Es uno de esos pequeños trucos que utilizan muchos profesionales. Cuando el cabello ya está empapado de agua dulce absorbe menos agua clorada o salada, reduciendo parte del daño posterior. Después del baño conviene aclararlo cuanto antes para eliminar residuos de sal, cloro y minerales.

  1. Cuidado con el calor… también del secador

No hace falta renunciar por completo a las herramientas térmicas, pero sí utilizarlas con inteligencia. Bellissima recuerda que un calor excesivo puede acelerar la oxidación del color cuando el cabello ya viene sensibilizado por el sol. Por eso recomienda trabajar con temperaturas medias y terminar siempre con un golpe de aire frío para ayudar a cerrar la cutícula y potenciar el brillo.

  1. No todos los cambios de color significan que necesitas volver a teñirte

Si tu castaño empieza a verse cobrizo o anaranjado, probablemente no sea porque el tinte haya desaparecido. ‘Lo que aparece es ese fondo oxidado que normalmente estaba neutralizado. La solución no pasa por volver a teñir sin más, sino por matizar correctamente el cabello en salón’, explica Juandiegoteo.

Algo parecido ocurre con algunos rubios, que pueden adquirir un tono verdoso por la presencia de cobre en determinadas piscinas.

  1. La hidratación es el mejor aliado del color

Un cabello hidratado refleja mejor la luz. Y un cabello que refleja mejor la luz siempre parece tener un color más intenso.

Por eso los expertos recomiendan utilizar acondicionador después de cada lavado y aplicar una mascarilla nutritiva una o dos veces por semana, especialmente si el cabello está teñido o decolorado.

Dentro de las novedades de esta temporada, la gama PS Shampoo (42,95 euros) y PS Conditioner (44,95 euros) de Original & Mineral, distribuida por Pierino Cosmetics, está formulada precisamente para combatir la sequedad, el encrespamiento y la pérdida de luminosidad típicas del verano.

  1. El brillo también protege la sensación de color

¡Ojo! Muchas veces no es el pigmento el que desaparece primero, sino el brillo.

Por eso algunos estilistas recurren a sprays de acabado que devuelven luminosidad a la superficie del cabello. Es el caso de S-Spray de Original & Mineral (37,78 euros), un spray ligero pensado para potenciar el reflejo sin apelmazar, o Flexible Queenie (37,75 euros), que ayuda a controlar el encrespamiento manteniendo el movimiento natural.

  1. Menos fricción, mejor color

El verano multiplica los pequeños gestos que erosionan la cutícula. Secarse con energía usando la toalla, desenredar el pelo mojado o llevar recogidos muy tirantes durante horas son algunos de ellos.

La fricción deteriora la superficie de la fibra y modifica la forma en que la luz rebota sobre ella. Aunque el pigmento siga ahí, el color deja de verse uniforme y brillante.

El objetivo no es reparar en septiembre, sino evitar el rescate

Como resume Juandiegoteo, ‘el truco para tener pelazo en septiembre no está en reparar mucho, sino en prevenir mejor. Un cabello sano en verano es un cabello protegido, hidratado y tratado con un poco más de mimo’.

Porque, al final, mantener bonito el color no depende de un único producto milagroso. Es la suma de muchos gestos pequeños. Exactamente igual que el verano se lo lleva… pero en sentido contrario.