Cuando los médicos te dicen que tus pruebas están bien, pero te sigue doliendo la espalda, el cuello y la planta del pie, sales desesperado@ de la consulta.
Otra cosa bastante común es que algunos especialistas y rehabilitadores te recomienden el Método Pilates o fisioterapia siempre que el dolor no te limite demasiado el movimiento.
Otra opción recurrente es extenderte una receta con calmantes del dolor a demanda. O una semanita tomando anti-inflamatorios u otros fármacos tan potentes como los opiáceos. Hasta morfina cuando el dolor se hace insoportable, pero no ninguna cirugía a la vista…
Estos tratamientos te dejan tumbado y adormecen los dolores hasta que dejas de tomarlos. Sin embargo, el cuerpo necesita moverse para mejorar toda su mecánica.

El primer paso hacia la rehabilitación exige pruebas, preguntas y respuestas
Generalmente un dolor de espalda no aparece sin ninguna explicación. Primero hay que comprender cómo está funcionando tu cuerpo en conjunto. ¿Has sufrido alguna lesión? ¿Existen movimientos forzados? ¿Tus músculos están fuertes o débiles? ¿Tienes estrés? ¿movilidad reducida, problemas respiratorios…?
“Cualquier opinión profesional requiere una evaluación minuciosa” explica Natalia Laing, directora del Studio Australia Barcelona que cuenta con Pilates y fisioterapia entre otras terapias holísticas y de medicina integrativa para paliar los dolores de espalda.
“Por eso, según nuestra experiencia profesional, no podemos reducir el dolor de espalda a una sola explicación. Las causas más frecuentes suelen ser desde una mala postura, un core débil, envejecimiento o pasar demasiado tiempo sentado…” afirman Natalia Laing, especialista en lesiones discales y rehabilitación de la columna vertebral, y la Fisioterapeuta Holística, Aline Tisato.
Es vital comprender todas esas circunstancias antes de decidir si alguien necesita Pilates, fisioterapia, rehabilitación o una combinación de distintos enfoques.

¿Cómo puede ayudar el Pilates con el dolor de espalda?
En Studio Australia Barcelona, no consideramos el Pilates simplemente como un ejercicio al que se pasa una vez finalizada la fisioterapia.
Esto es especialmente importante cuando trabajamos con hernias discales, lesiones previas de columna, problemas recurrentes de espalda o personas que necesitan reconstruir su cuerpo después de un periodo de dolor o de movilidad reducida.
Natalia aporta una comprensión muy personal a este trabajo. Por el hecho de vivir con una lesión compleja de columna conoce de cerca la rehabilitación de los problemas de espalda. Además de su experiencia, sus años de práctica profesional, influyen en la modo en que trabaja las afecciones de la columna vertebral y discos.
Como Maestra de Pilates, sus clases están muy personalizadas y no se limitan a una secuencia estándar de ejercicios. Su punto de partida es siempre el diagnóstico, el historial y los niveles de dolor de cada persona.
Cuando consideremos que es necesaria una investigación adicional, también podemos recomendar consultar con tu médico para realizar una valoración más completa o pruebas de imagen adicionales, como radiografías o escáneres.
En otras ocasiones, lo que se hace evidente es que tu cuerpo simplemente necesita moverse. Y el Pilates Clínico puede ser una disciplina definitiva en el proceso de rehabilitación.
Con una evaluación adecuada y ejercicios adaptados individualmente, podemos ayudar al cuerpo a fortalecerse, recuperar movilidad y coordinación, y reconstruir gradualmente la confianza en movimientos que pueden haber empezado a resultar incómodos o incluso generar miedo.
Entonces, Pilates o fisioterapia. ¿Qué es mejor para tu espalda?
La respuesta no es a una cosa o la otra. A veces se recomiendan rehabilitación con las dos disciplinas, incluso alguna más como natación..
El dolor de espalda es algo muy personal. Tu diagnóstico, tu historial de lesiones, tus síntomas actuales, tus patrones de movimiento, tu estilo de vida e incluso la forma en la que tu cuerpo se ha adaptado al dolor con el paso del tiempo influyen en lo que puedes necesitar para recuperarte.
En multitud de ocasiones, el mejor enfoque consiste en combinar ambos, junto con otras terapias integrativas cuando puedan aportar un valor adicional a tu recuperación.
La fisioterapia y el Pilates no son tratamientos que compitan entre sí. En nuestra clínica pueden trabajar conjuntamente, desempeñando cada uno un papel diferente para ayudar al cuerpo a recuperarse, fortalecerse y volver a moverse bien.
Como profesionales, utilizamos ambos para ayudarte a rehabilitarte, reducir el dolor, recuperar la fuerza y devolverte el movimiento y tu capacidad física.
¿Por qué es tan común el dolor de espalda?
Porque el cuerpo humano no está diseñado para permanecer en una sola posición. El dolor de espalda es tan común porque nos pasamos media vida sentados. Sin embargo, nuestro cuerpo está diseñado para moverse.
En la variedad de movimientos está la buena salud de la mecánica corporal. Levántate y anda o muévete un poco. Pasar demasiado tiempo sentados nos hace perder movilidad en las caderas y la columna vertebral. Además de perder nuestro nivel de forma física y la fuerza muscular. Entonces ocurre que nos creemos que nuestro cuerpo nos tiene que responder como si fuéramos adolescentes. Pero no, ya no nos podemos poner a correr alegremente, ni mover muebles o pasarnos la tarde trabajando en el jardín.
Necesitamos inclinarnos, girar, estirarnos, caminar, agacharnos, extendernos, cargar peso y cambiar de posición a lo largo del día.
El dolor de espalda rara vez aparece en un cuerpo sin una historia previa.
Una antigua lesión de tobillo puede haber cambiado tu forma de caminar. Un problema previo de rodilla o cadera puede haber modificado la manera en la que distribuyes el peso y las cargas. Una cirugía abdominal puede afectar a cómo te mueves y activas determinados músculos. Años de trabajo repetitivo o de práctica deportiva también pueden generar sus propias adaptaciones.
A veces, estos cambios son tan sutiles que no nos damos cuenta de ellos hasta que otra parte del cuerpo empieza a quejarse.
Y luego está el riesgo añadido del estrés que físicamente nos invita a elevar los hombros, apretar la mandíbula, respirar superficialmente y dormir malamente; como diría Rosalía.
Cuando esto continúa durante semanas o meses, el sistema nervioso puede volverse cada vez más protector y nuestra experiencia de las molestias y del dolor puede cambiar.
Esto no significa que el dolor de espalda esté solo en tu cabeza. Existe el dolor real.
El sueño, el estrés, la recuperación, el miedo al movimiento, las experiencias previas de dolor y nuestro estado físico y emocional general pueden formar parte del cuadro clínico.
Digamos que el la edad no ayuda. Son años de postura repetidas. Pero todo se puede recuperar con una buena técnica de entrenamiento o varias, el envejecimiento no vale como excusa.
