El aumento de labios es, a día de hoy, uno de los tratamientos de medicina estética más solicitados. Parece rápido, aparentemente sencillo y, en redes sociales, milagroso. Conviene bajar el volumen del hype y subir el de la información.
No todo es un ‘antes y después’ bien iluminado. Lo que te inyectas no es gloss, es medicina. Esto es lo que deberías saber antes de decidirte por un aumento de labios.

El doctor Carlos Gómez Zanabria, especialista en medicina estética, enumera una serie de cuestiones básicas que deberías tener claras antes de decir ‘sí’ a una jeringa.
Primera verdad incómoda: no todos los fillers son iguales. El ácido hialurónico no es un producto único y universal, sino que existe en distintas densidades y formulaciones. Elegir una u otra no depende de la moda ni del deseo de unos labios más carnosos, sino de la anatomía del labio, del resultado buscado y de la experiencia del profesional. Aquí va un aviso sin rodeos: huye de centros no médicos, salones de belleza o promociones de bajo coste. Técnica, higiene, trazabilidad del producto y capacidad de respuesta ante una complicación no son extras, son el mínimo exigible.
Segundo punto clave: si te gusta el resultado, tendrás que repetir. El relleno no es permanente. En términos generales, los efectos suelen mantenerse entre 12 y 18 meses, dependiendo del metabolismo de cada persona y de cómo responda el tejido. El volumen disminuye progresivamente y el tratamiento debe revisarse y ajustarse con el tiempo. Pensarlo como algo puntual o definitivo es un error bastante habitual.
Tercero: sí, puede haber complicaciones. Son poco frecuentes, pero existen. Inflamación, enrojecimiento, hematomas o hinchazón entran dentro de lo esperable en los primeros días. Más raramente pueden aparecer bultos, migración del producto o, en casos excepcionales, problemas graves como la necrosis si el relleno se introduce en un vaso sanguíneo. De nuevo, el entorno clínico y la formación del profesional no son un detalle, son la diferencia entre un tratamiento seguro y una ruleta rusa estética.
Antes de la sesión también pasan cosas importantes, aunque no salgan en Instagram. Conviene evitar fármacos que alteren la coagulación en los días previos, no consumir alcohol ni tabaco el mismo día del tratamiento y acudir con la zona limpia, sin maquillaje. Además, hay que informar al médico de todo el historial relevante; alergias, episodios de herpes, tratamientos en curso.
Después del tratamiento, toca un poco de disciplina. Durante las primeras 48 horas se recomienda no maquillar los labios, evitar el deporte intenso, no fumar ni beber alcohol y reducir los movimientos excesivos. El producto necesita asentarse y darle tiempo es parte del resultado.
Los primeros días hay inflamación y la percepción suele ser engañosa. Lo sensato es esperar al menos una semana antes de evaluar el resultado final y decidir si hace falta algún retoque.
