Hay cortes que no se anuncian, sino que se inoculan como una especie de veneno que despierta deseos primarios. Primero aparecen en una alfombra roja, luego en un photocall, después en TikTok en versión tutorial. Y, cuando quieres darte cuenta, están en la cabeza de medio planeta.

El último en hacer ese recorrido es el que lleva el muy de tendencia Jacob Elordi. Una versión refinada del mullet que muchos ya llaman ‘chillet’.

El actor australiano, conocido por su papel en Euphoria y, más recientemente, por Heathcliff en Wuthering Heights, ha ido acortando progresivamente su larga melena hasta aterrizar en un corte estratégico. Más compacto, con capas, textura y una nuca ligeramente más larga que el frontal. No es el mullet ochentero en clave rockstar. Es su primo sofisticado, y no cabe duda de que Elordi lo luce con mucho salero.

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¿Qué es exactamente el ‘chillet’?

El término mezcla ‘chic’ y ‘mullet’, y define una evolución clara del clásico corte corto delante y largo detrás. La diferencia está en el contraste. Aquí no hay saltos bruscos ni dramatismo capilar. Las transiciones son suaves, las capas están trabajadas y el resultado tiene densidad visual sin parecer forzado. Además de estiloso, es la mar de práctico si te estás dejando el pelo largo y quieres ir pintón sin transitar las fases incómodas.

¿Por qué ahora?

Venimos de dos extremos. Por un lado, el fade ultra pulido, casi quirúrgico. Por otro, la melena larga desaliñada pospandemia. El ‘chillet’ funciona como punto medio, da estructura sin rigidez y confiere rebeldía sin caricatura.

En paralelo, hay un regreso general a los códigos noventeros y principios de los 2000, tanto en moda como en grooming masculino. No es casualidad que otros nombres como Connor Storrie, Joshua Hong, Benson Boone o Luke Grimes también estén apostando por versiones similares. El mensaje es claro: textura antes que perfección.

¿A quién favorece?

Aquí está su jugada maestra.

– Disimula entradas gracias a las capas frontales.
– Aporta volumen óptico en cabellos finos.
– Permite jugar con ondas naturales o rizos sin domesticarlos en exceso.
– Funciona tanto en pelo liso como con movimiento.

El efecto es casi arquitectónico, porque el corte crea estructura donde no la hay. Y eso, en términos de imagen, es oro.

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Modelo de campaña luciendo el ‘chillet’ que ha popularizado Jacob Elordi

¿Cómo se peina sin parecer que te has peinado?

La clave no está en el secador, sino en el producto. Cremas de fijación media, ceras flexibles o pomadas ligeras que permitan moldear con las manos. Se puede aplicar una pequeña cantidad sobre cabello seco, trabajar con los dedos y redefinir durante el día si es necesario. La filosofía es que quede ‘efortless’, no perfectamente pulido. El ‘chillet’ vive del movimiento.

Más que un corte, un síntoma

Y, como nos gusta hacer en Belleza Pura, aquí viene el momento análisis de la cosa beauty bajo el prisma sociocultural. El éxito del look de Jacob Elordi no es solo estético. Es cultural. El nuevo ideal masculino ya no pasa por la rigidez ni por la perfección milimétrica. Pero, ojo, tampoco por la dejadez total. Se mueve en un territorio híbrido donde la naturalidad está diseñada.

El ‘chillet’ encarna eso, un equilibrio entre rebeldía y control. Parece espontáneo, pero está calculado. Tiene pasado, pero no nostalgia. Y, sobre todo, es lo suficientemente versátil como para que no se sienta disfraz.

Si 2025 fue el año del bob en femenino, todo apunta a que 2026 puede ser el del ‘chillet’ en masculino. Cuando un corte logra combinar tendencia, funcionalidad y un actor con presencia magnética como Jacob Elordi, la ecuación suele cerrarse sola.