Los perfumes gourmand ya no aspiran a oler a pastelería industrial. Fragancias que ahora se nos antojan ‘añejas’, con vainilla, caramelo, azúcar y una estela capaz de anunciar tu llegada cinco minutos antes que tú. No, los nuevos gourmand ya no quieren parecer una magdalena gigante. Ahora quieren ser un postre de autor.
La tendencia gourmand sigue creciendo, pero se ha sofisticado. A las notas clásicas de vainilla se han sumado pistacho, leche, arroz, melocotón, frutas tropicales, café, cacao y acordes cremosos que convierten la piel en una especie de carta de postres de restaurante con estrella Michelin.
Los expertos hablan incluso de una nueva generación de ‘grown-up gourmands’, fragancias golosas pero complejas, menos empalagosas y mucho más elegantes. También hay una razón emocional detrás de este fenómeno.
Rodeados de incertidumbre y saturación digital, los perfumes gourmand ofrecen algo que el cerebro adora: confort. Son aromas que evocan placer, nostalgia y bienestar inmediato. Huelen a vacaciones, a meriendas felices, a helado derritiéndose al sol y a esa despreocupación que solemos perder demasiado pronto.
Y si hay un ingrediente que está dominando la conversación este verano, ese es el pistacho. Las búsquedas de perfumes con esta nota se han disparado más de un 850%, impulsando una ola de fragancias cremosas, saladas y adictivas que se sitúan a medio camino entre el lujo y el capricho. Repasamos los perfumes gourmand clásicos que asentaron la tendencia más imparable de la perfumería.

Angel de Mugler, el perfume que lo empezó todo
Si existe una madre fundadora del fenómeno gourmand, es Angel. Lanzado en 1992, está considerado el primer gourmand moderno de la historia de la perfumería. Su combinación de vainilla, chocolate, caramelo y pachulí abrió una puerta que la industria aún no ha cerrado.

Lost Cherry de Tom Ford, la cereza que sigue reinando
Lost Cherry convirtió la cereza en un fenómeno global mucho antes de que TikTok la descubriera. Dulce, licorosa y ligeramente oscura, sigue siendo una de las referencias más influyentes dentro del universo gourmand contemporáneo.

Sol Cheirosa 62 de Sol de Janeiro, verano embotellado
Sol Cheirosa 62 es prácticamente una postal olfativa de Brasil. Pistacho, caramelo salado y vainilla se mezclan en una fórmula que huele a playa, piel caliente y vacaciones eternas. No es casualidad que continúe siendo uno de los perfumes más populares del segmento.

La Vie Est Belle de Lancôme, el clásico que nunca se va
La Vie Est Belle sigue demostrando que los gourmand pueden ser masivos y sofisticados al mismo tiempo. Su combinación de iris, praliné, vainilla y haba tonka lleva años figurando entre los perfumes más vendidos del mundo. Además, representa perfectamente esa transición entre la perfumería floral clásica y el universo goloso moderno.

Black Opium de Yves Saint Laurent, café para llevar
Si los gourmands fueran una cafetería, Black Opium sería el espresso doble. Café, vainilla y flores blancas construyen una fragancia intensa y reconocible que sigue siendo una de las favoritas para quienes buscan un dulce con carácter.
