Hacía años que no cruzaba la puerta de Oxigen, en Barcelona. Demasiados. Y, sinceramente, tampoco tenía demasiadas ganas de volver a enfrentarme a la eterna conversación conmigo misma: “Tengo que cuidarme”. Porque una cosa es saber lo que hay que hacer y otra muy distinta hacerlo.
Conozco a Estrella Pujol desde hace muchos años. Es toda una institución en el mundo beauty. Y si algo siempre la ha diferenciado del resto es que nunca vende humo. No promete cuerpos imposibles ni soluciones exprés. Te habla con una honestidad casi desarmante. Si cree que algo no va a funcionar contigo, te lo dice.
Y precisamente por eso, cuando me lanzó aquel reto, decidí confiar. No iba a ser una dieta. Iba a ser una reeducación. Y eso cambia completamente las reglas del juego.
—¿Crees que puedes perder tres kilos y cinco centímetros de cintura en solo dos semanas?
Mi primera reacción fue reírme. Me parecía imposible.

Cabina Oxigen Barcelona
Empecé perdiendo malos hábitos.
Después de la pandemia había ganado ocho kilos. No fue de un día para otro. Fueron los pequeños excesos que todos normalizamos: una copa de vino hoy, un gin-tonic mañana, un aperitivo que se convierte en comida, cenas fuera, poco movimiento… Y cuando te quieres dar cuenta, ya no reconoces ese cuerpo que ves en el espejo.
Pero Estrella no me habló de prohibiciones. Ni de sufrir. Ni de vivir a base de hojas de lechuga. Me habló de cambiar el chip. Y ahí estuvo la clave.
Desde el primer día entendí que en Oxigen no trabajan solo sobre tu cuerpo. Trabajan también sobre tus hábitos. Sobre esa tendencia que tenemos a premiarnos con comida, a comer deprisa, a picar sin hambre o a pensar que un lunes empieza “la dieta” y el viernes ya da igual. No iba a ser una dieta. Iba a ser una reeducación. Y eso cambia completamente las reglas del juego.
La tecnología ayuda. Pero no hace milagros.
Durante dos semanas seguí un plan totalmente personalizado. Aprendí a comer mejor, a reducir el alcohol sin sentir que renunciaba a nada y, sobre todo, a escuchar más a mi cuerpo. No se trataba de pasar hambre. Se trataba de alimentarme de otra manera. El resto lo puso un equipo que transmite una profesionalidad difícil de encontrar.
Cada sesión era distinta. Empezamos con un tratamiento drenante y un peeling corporal de té verde que dejaba la piel espectacular. Después llegaron los masajes, la presoterapia, los drenajes linfáticos y diferentes tecnologías que, confieso, me dejaron con la boca abierta. Porque reconozco que soy bastante escéptica con las máquinas. Y es que cada temporada aparece una nueva que promete resultados espectaculares y una acaba desconfiando.
Una de las que más me impresionó fue Titans. Mientras estaba tumbada, la máquina trabajaba la musculatura mediante electromagnetismo de alta intensidad. La sensación era curiosa, pero pensar que diez minutos equivalían a miles de abdominales hacía mucho más fácil quedarse quieta.
También probé otros tratamientos destinados a activar la circulación, reducir la retención de líquidos y remodelar la silueta. Todo perfectamente combinado según cómo iba respondiendo mi cuerpo. Nada estaba improvisado. Y eso marca la diferencia.
Porque en Oxigen nadie aplica el mismo protocolo a todo el mundo. Observan, analizan y adaptan el tratamiento continuamente. Esa personalización es probablemente uno de los mayores aciertos del método de Estrella Pujol.

Olga de Oxigen Barcelona
Las lecciones que me llevo de Oxigen
¿Los resultados? Sí, perdí peso. Sí, reduje centímetros. Y sí, la ropa volvió a quedarme mucho mejor. Pero, curiosamente, eso terminó siendo casi lo de menos. Lo importante fue recuperar una disciplina que había perdido sin darme cuenta. Aprender que no necesito comer de más para disfrutar. Que puedo salir con amigos sin convertir cada encuentro en un festival gastronómico. Que el alcohol puede dejar de ser un hábito sin que la vida resulte menos divertida.
En definitiva, entendí que cuidarse no consiste en castigarse, sino en tratarse mejor.
Muchas veces buscamos soluciones milagrosas cuando lo que realmente necesitamos es alguien que nos enseñe un camino realista. Estrella lleva más de cuatro décadas haciéndolo. Combina experiencia, tecnología y muchísimo sentido común. Y eso, en un mundo lleno de promesas imposibles, vale oro.
Volví a Oxigen pensando que iba a perder unos kilos que me sobraban. Y salí habiendo recuperado algo mucho más importante: las ganas de volver a cuidarme.
Oxigen Belleza
C/ Bori i Fontestà, 14. 08021 Barcelona.
Tel. 932 00 73 33
De lunes a viernes de 10-21h

