La primera mujer barbera de Madrid y España consiguió trabajar en una peluquería de caballeros en la década de los 60. Todo un hito para la época. Pero no fue todo coser y cantar, el director de la escuela de peluquería del Sindicato de Actividades Diversas, de entrada le negó el acceso a la formación especializada en peluquería masculina. Ella y su padre insistieron, “fui admitida, por los pelos, gracias a que nos agarramos a la primera ley de igualdad franquista“, explica Milagros Olmeda.
Sin embargo, fue advertida por los docentes del centro que al primer error sería puesta en la calle. Todavía resuena en su cabeza su mítica frase. “Pero, cómo una mujer va a cortar el pelo a los hombres…” Finalmente se graduó con honores y casi la rogaron que diera clases para el siguiente curso.
A día de hoy sigue siendo una pionera en barbería y continúa cortando el pelo y afeitando a los toxicómanos de La Cañada Real bajo la capa de la hermandad solidaria Barber Angels.

“Entonces fue cuando se me encendió la bombilla y pude formarme para dar el salto a la peluquería y barbería masculina.” dice Milagros Olmeda
“Hija mía, soy de la generación del Pelargón y las Cartillas de Racionamiento“. Milagros Olmeda, nació en plena postguerra, el 12 de junio 1945. Se reconoce gata y tiene ese acento madrileño y castizo que se está perdiendo. “Igual que la profesionalidad del sector. Ahora la atención al público deja mucho que desear”. De formación clásica apunta que se ha perdido ese saber estar. “Poner bien el peinador porque no estás toreando al cliente. Tener un cuidado por los detalles, depilar las cejas, los pelitos de la nariz, las orejas…”
A sus 81 años tiene una memoria privilegiada, recuerda la primera vez que entró en una peluquería de caballeros con su padre. “Fue en la calle Santa Isabel frente al cine Doré, iba de la mano de mi padre, Tendría unos 5 años y para mí era una fiesta acompañarle. Me daban caramelos, me echaban colonia y ahí empezó mi afición” Todavía no sabía que tendría que dejar la peluquería de señoras a la que entró a trabajar con 16 años por una alergia al tinte y todos los productos químicos que se utilizaban por aquella época para realizar permanentes”.

En las décadas de 1960 y 1970, Milagros Olmeda se presentó a numerosos campeonatos profesionales y ganó varios primeros premios nacionales en la categoría de corte de pelo a peine y navaja. Su hazaña fue tan pionera que salió hasta en el No-Do y en revistas y diarios de aquellos años.
Aunque revolucionó la peluquería, sigue siendo clásica de formación “cada mochuelo a su olivo, las peluquerías de señoras y caballeros, mejor cada una por su lado“.
Aún le queda mucho por decir y hacer dentro de su profesión. Conoce todos los secretos de la peluquería masculina y tiene mil y una anécdotas que contar.
Como había muchos clientes reacios a que les cortara el pelo una mujer, tenía su propio marketing directo para fidelizar clientes : “Antes lo que usted llevaba era un corte de pelo de jamón y ahora lo que lleva es un corte de pelo de Jamón de Jabugo“.
“En esta profesión he tenido clientes súper-agradables porque he sido siempre muy psicóloga. He aprendido a no interferir en la vida privada de mis clientes y mucho menos a tirar de la lengua.” confiesa rotunda.
La primera mujer barbera de Madrid y España que trabajó en una peluquería de señores, gracias a la primera Ley de Igualdad Franquista
Ha tenido clientes con altos cargos, pero prefiere no dar nombres, y eso dice mucho de la peluquería confidencial. Confiesa que casi todo lo que sabe lo aprendió en su adolescencia detrás del sillón de la peluquería de caballeros donde trabajaba. “Estaba muy cerca de la Plaza Mayor y contaba con un equipo de 8 oficiales de peluquería y barbería, había manicuras, limpiabotas y un aprendiz.”
Recuerda con cariño a “Don Matías, un anticuario, que iba todos los días a la barbería para hacerse un buen afeitado. Cada día llevaba su semanario con 7 navajas de colores y cada día su ritual correspondía con un color“.
También aprendió relaciones públicas, otro cliente suyo regalaba a todos los empleados un cigarrillo por Navidad. “Sin embargo, él no fumaba y un día le pregunté: ¿Por qué nos regala siempre tabaco si usted no fuma?”. “Ay, niña tú no sabes que un cigarro a tiempo abre muchas puertas.” respondió él.
Incluso ha pensado en escribir un libro, “sobre todo porque me gustaría transmitir mis enseñanzas a las nuevas generaciones de mujeres barberas“.

Colabora con Barber Angels por pura satisfacción y porque se lo pide su corazón solidario
“Al principio, no sabía que era entrar en una nave prefabricada de Barber Angels La Cañada Real. Se me caían los palos del sombrajo: chabolas, gitanos, el camión de la Metadona… La primera vez lloré mucho. Mi hija me dice que lo deje. Pero me lo pide el corazón, el día que no pueda colaborar, mala suerte.”
Barber Angels actúa en La Cañada Real de Madrid y realiza una gran labor social atendiendo a personas pobres y sin hogar para que no pierdan su dignidad. Un corte de pelo y un afeitado gratis son un gran regalo para su autoestima y su inserción social. Esta hermandad de peluqueros comenzó en Alemania y ya está en 5 países europeos.
“Cada 2 meses voy a cortar el pelo y afeitar a todo el que lo necesite. En su mayoría son hombres, también he atendido a alguna mujer drogodependiente. Ninguno quiere salir de este circuito cerrado donde les dan desayunar, les cortamos el pelo y aquí dentro están bien atendidos. Lo malo es que a las 4 de la tarde tienen que volver a las calles.”
