Duérmete ya (Parte IV)

Para incitar al sueño dicen los expertos que es bueno poner en practica un ritual pesado, repetitivo y lo más tonto posible para hacernos caer en el aburrimiento más absoluto. El hombre es un animal de costumbres. Hay que respetar horarios de comidas y un tiempo para dormir. Lo más importante es seguir un ritual preliminar camino de la cama. Lo bueno de este método es que puedes elegir muchas opciones: vaso de leche, cepillado de dientes, desmaquillado total o parcial, sexo, estrangular al hijo del vecino que no para de llorar y de paso también a la vecina. Luego está el mito de los rulos y la redecilla.

¿Existe algún ser humano en el mundo capaz de dormir con rulos en la cabeza? No conozco a nadie que se los ponga. Cepillarse el pelo creo que sí debería estar incluido en cualquier ritual nocturno. Es un placer, yo lo recomiendo. El sexo también. Y desde luego si puedes construir un circuito como éste para que corra la bola y ver cómo se desliza hasta el final pues mejor que mejor.

Historias para dormir (Parte III)

Mantener una rutina a la hora de irse a la cama es fundamental. Acostarnos todas las noches a la misma hora y poner el despertador para que suene a la misma hora por la mañana.

¿Cuál es tu ritual o manía nocturna antes de caer rendido y coger un sueño tan profundo como un oso polar?

Una prima mía tenía que tocar un trozo de tela y chuparse el dedo para poder quedarse dormida. Menos mal que se le quitó porque si se le hubiese perdido ese trozo de tela a lo mejor no hubiera encontrado otro igual…

Entre las últimas recomendaciones figura también nunca irse a la cama enfadado o después de una gran cena. O sea que si discutes con alguien debes resolverlo antes de acostarte.