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Reapertura peluquerías tras el Covid-19

Después de tanto trasquilón post habrá que reconquistar las peluquerías. La fecha de reapertura será el 4 de mayo 2020.

Sin embargo, a muchos peluqueros se les han puesto los pelos como escarpias con tanta , mámparas aislantes y protocolos desinfectantes. Parece que algunos se lo van a tomar con un poco de distancia ante la imposibilidad de reunir todas las medidas de higiene y seguridad que pide el gobierno.  Es bastante probable que  muchos salones retrasen su apertura al día 11 o incluso más allá.

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Peluquera gratuita en Navarra: solidaridad en tiempos de crisis

La peluquera Marián Resano ofrece de forma altruista sus servicios a personas mayores de 70 años o con movilidad reducida

La pandemia nos ha pillado a todos con la guardia baja. Quién nos iba a decir allá por enero, henchidos de buenos propósitos y de caldos alcohólicos, que tendríamos que protagonizar una película distópica ‘sin salir de casa’.

En lo que concierne exclusivamente al mundillo beauty, que es lo que nos ocupa en estas páginas, el asunto capilar en todas sus expresiones nos trae de cabeza. Resolver una depilación, por ejemplo, se hace en un periquete con una cuchilla o incluso con un kit de bandas de cera si es que te animas con la hazaña, pero ¡ah! el cuidado de la melena son palabras mayores. La aplicación del color, el corte arquitectónico, el tratamiento del cuero cabelludo o cualquier otra ‘fantasía’ a la que estuvieras acostumbrada es mucho más difícil de replicar en el hogar. Así y todo, hay maneras de seguir proporcionándose bienestar.

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Depilación en casa. Y ahora, ¿qué hago?

Te has quedado con el láser a medias o bien te toca la depilación por cualquier medio. Te contamos cómo resolverlo.

Son muchas las batallas que estamos lidiando estos días. La depilación es, de más está decirlo, el menor de los problemas. Ah, pero qué placer poder dedicar unos minutos a lo absolutamente superfluo. Qué gusto entregarse un pelín a lo que puede esperar, entregar, ¡doblemos la apuesta!, unos matojos púbicos de varias semanas, una melena a lo José Mercé, unas canas insolidarias, unas uñas largas como un trago sin respirar y un hígado confitado -además de confinado- en distintas sustancias, no especialmente hidroalcohólicas.

Venga, dejemos un rato de lado la entropía y tomemos partido por el autocuidado. Del también se sale. Y saldremos de pie, más unidos que nunca y con la piel de una estatua de mármol.

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