Perfumes para latin lovers, las fragancias más seductoras

Pero ¿existieron alguna vez 11.000 latin lovers?

¿Queda algún hombre-hombre en la sala, parafraseando a aquel expresidente de infausto recuerdo que (se) MA-TA-BA por un buen six pack?

Uno de esos machos de pelo en pecho que entiende cuidarse como hacer gárgaras con amoniaco y afeitarse con lija del 7, que alude a sus genitales cada vez que se pone nervioso y que se encuentra perfectamente cómodo en la ‘heteronormatividad’, que es lo normal de las personas desde que el mundo es mundo.

Sí, mujer, uno de esos que se acoda en el bar mientras se mesa el saco escrotal con la contundencia de un Javier Bardem en Huevos de oro y se lamenta porque nos vamos a volver maricones de tanto desdibujar la natural virilidad, que uno ya no sabe si tiene miembro o miembra pero por si acaso le va a comer la polla eso de la fluidez de géneros que ha leído en una revista moderna de las que guarda su hija bajo la cama. Ay, esos hombres.

Ese estereotipo de ser humano masculino y latino que, pese a todo, seduce a incautas y bregadas con su implacable atractivo –que lo puede tener- y cuyo mito, tan machacado y prácticamente en extinción en algunos entornos, mantiene un encanto apolillado que no deja de tener su gracia. Tanto, que las marcas de perfumería siguen apostando (y cómo) por estos ilustres y familiares calaveras. Y, ojo, sin ironía alguna.

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