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Spa y otros balnearios europeos reconocidos por la Unesco

La ciudad de en Bélgica y otros balnearios europeos forman parte del patrimonio mundial de la Unesco desde finales de julio. Los elegidos para la gloria son: Baden bei Wien (Austria), Karlovy Vary, Frantiskovy Lazne y Mariánské Lázne (República Checa), (Francia), Bad Ems, Baden-Baden y Bad Kissingen (Alemania), Montecatini Terme (Italia) y City of Bath (Reino Unido).

11 balnearios de 7 países europeos han sido reconocidos ahora por la Unesco. Se suman a la lista de las más gloriosas de Europa como verdaderos baños de salud y cultural. La balneoterapia o la hidroterapia termal, el spa: salus per acqua, que decían los romanos, y que da nombre a uno de ellos, continúa rehabilitando nuestro cuerpo y mente.

Ahora hay que cuidarlos con más reverencia para que nos sigan cuidando a todo wellness. La cultura urbana y la arquitectura milenaria que rodea estos balnearios spa europeos fluyen alrededor de sus aguas termales sin desgastarse, lo que les ha valido el reconocimiento de la Unesco. No es fácil llegar hasta nuestro días con unas instalaciones en plena forma.

El turismo de salud está servido. Be water, my friend. De verdad, que soy fan de estas inmersiones termales y culturales.

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Balneari Vichy Catalan. Caldes De Malavella

Escapada wellness: ¿te apuntas a la balneoterapia?

Tomar las aguas hace años era de ricachones; ahora puedes irte unos días a hacer balneoterapia y volver al trabajo como una reinona.

Siempre es época de balnearios y en tenemos una importante red con aguas diferentes que producen distintos efectos tanto externos como internos. En este post te vamos a contar los beneficios de la balneoterapia en dos lugares que acumulan muchos años de historia y cuyas aguas ofrecen propiedades muy apreciadas: el de Vichy Catalán y el de Prats.

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Volver al Balneario de Fortuna-Leana, un viaje al pasado con regreso al futuro en una estación termal con spa

Volver al Balneario de Fortuna-Leana me había reavivado algunos felices recuerdos de esa infancia reencontrada en aquel palmeral en medio del desierto murciano; realmente un pequeño oasis. Esperaba con horror (no sé porqué siempre me pongo en lo peor) encontrarme un pasado en ruinas o un presente de puertas corredizas abriendose paso a un brillante futuro metálico iluminado por esa evolución repentina y provinciana que se empeña en modernizarlo todo con un diseño prestado, incongruente  y casi siempre desubicado. Desgraciadamente esa es la tendencia reinante en muchos balnearios que han perdido su identidad. Sin embargo, la realidad me sorprendió gratamente en Leana, de pronto me ví caminando directamente por los mismos pasillos que correteaba de pequeña, a lo largo de sus infinitas losetas relucientes dispuestas igual que siempre como un dámero de ajedrez. Nada más llegar al hotel y atravesar la puerta giratoria de art noveau fue como penetrar directamente en el pasado perfecto. Con cada crujiente paso me parecía escuchar de nuevo las voces familiares que no podría volver a oír más que en .

El Hotel Balneario no sólo se conserva si no que estaba mejor que nunca, recién pintado y con todos sus engranajes a punto. Antes de probar sus aguas comprobé que todo seguía en su lugar, la piscina exterior de agua caliente se había multiplicado y sus instalaciones eran más grandes, espaciosas y con unas vistas panorámicas desde donde sopla la brisa marina. En el jardín intermedio había crecido la estatua de la Diosa Leana, el mito recuperado que rinde homenaje a las primeras termas romanas. Entre los soportales, en el Casino se inauguraba un nuevo Café Teatro que conciliaba de nuevo su historia con el mejor estilo. Y ese fue el motivo del blogtrip que me había arrastrado insospechadamente hasta allí por las estrechas vías de un tren que paró en una estación un tanto fantasma: Fortuna.

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