Tasa rosa: ser mujer te sale caro

Ser sale caro. Literalmente. Se llama la ‘tasa rosa’ y es un hecho estudiado por diversos expertos.

Si tienes un segundo cromosoma X, disponte a pagar por ello. Y no hablamos del más que probable pánico que puedas sentir al volver sola a casa, sino de la diferencia contante y sonante del precio aplicado a las versiones femeninas (rosas, muy rosas) de diversos productos de higiene, de ropa, ¡o de juguetes!

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¿Un ejemplo? Sin salir del Súper de confianza tenemos varios. El más paradigmático lo ofrecen las cuchillas de afeitar básicas, a 0,70 euros por unidad para las femeninas frente a 0,49 para las destinadas a los hombres. Diferencia extendida a los champús y cremas (siempre comparando referencias similares y con la misma sofisticación o simpleza de ingredientes), desodorantes, etc. Las peluquerías apuestan fuerte por la segregación de género cobrando casi el doble a una mujer que a un hombre debido a la ‘incuestionable’ diferencia en el largo de la melena, por lo que si una mujer tiene pelo corto, pagará más que un hombre a lo “Hair” de Milos Forman.

Unos cuantos céntimos extra que, a la larga, pueden devenir en que pagues cerca de 1.400 dólares más al año que los hombres por productos similares, según el cálculo estipulado por la Universidad de California.

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En Europa, la asociación francesa Georgette Sand ha creado todo un movimiento social a través de las redes sociales animando a los consumidores a subir fotos de ejemplos encontrados en los supermercados con la etiqueta #womantax o #pinktax, además de realizar sus propios estudios comparativos entre miles de referencias. La cosa suena, es real, e incluso ha llegado al Parlamento Francés por la fuerza de la polémica.

¿Discriminación hija del patriarcado o estrategia de marketing? Según los expertos, más bien lo segundo, pero con evidentes imbricaciones en el primer concepto. Hay que estar ciego para no querer ver el abuso del estereotipo de género.

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Fútbol femenino, un deporte que arrasa

48.121 personas se han congregado para ver en San Mamés un partido de fútbol femenino.

Que la Catedral del Fútbol, el estadio de San Mamés, en Bilbao, haya albergado el 30 de enero pasado a 48.121 personas para aplaudir al Athletic Club de Bilbao y al Atlético de Madrid, partido que daba el pase a la semifinal de la Copa de la Reina es un hecho histórico que no había tenido precedentes en el fútbol femenino europeo. Según el diario Marca, el estadio “no ha logrado congregar a tanta gente en ningún partido de esta temporada. El mejor dato de este curso fue 46.884 espectadores para el derbi contra la Real Sociedad”.

Ole por estas damas del .

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Feminismo 8 Marzo

Motivos por los que cada día soy más feminista

El ha tomado un nuevo impulso y las ya no estamos dispuestas a dar pasos hacia atrás.

Escucho a los líderes de ese partido emergente –y de ultraderecha- llamado Vox hablar de la necesidad de derogar la Ley de Violencia de Género y de otras lindezas sobre las mujeres y además de sentir miedo, encuentro nuevas razones para reafirmarme en mi feminismo. Dice en un artículo su vicesecretaria de Movilización, Alicia Rubio, que las mujeres no estamos discriminadas en España, que no existe brecha salarial y que gran parte de las denuncias de violencia de género no tienen fundamento ni base real, sino que son un ardid para conseguir ventajas en los divorcios y se pregunta “las razones por las que se ocultan los casos de hombres y niños asesinados por mujeres”. Seguir leyendo…

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Nicki Minaj, Premio Mejor Look MTV Awards 2018

Pero, ¿quién es Nicki Minaj?

No faltan los adjetivos para describirla aunque su deje literalmente sin palabras (speechless, que dicen por ahí). Discreta, elegante, sobria, austera y ponderada, un poco como siempre, Nicki Minaj no dudó en interpretar (a su manera) al personaje de Chun-Li de Street Fighter, a quien la estrella dedicó una popular ‘tonadilla’, para recoger su premio MTV 2018 al Mejor Vídeo de Hip Hop.

Ve tomando asiento porque ‘lo que vas a ver a continuación te sorprenderá’…

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De la belleza como herramienta feminista

La belleza puede y debe servir al poderío personal de la

A menudo detecto cierta contrariedad o decepción en los interlocutores a quienes cuento que escribo sobre . Como si se tratase de algo menor, superficial o incluso dañino para las .

La App Perfect365 te permite experimentar virtualmente con las tendencias de belleza de la NYFW.

Una cosa es ser la reina de la vanidad y pretender ser la más guapa del mundo, y otra cultivar los rituales de cuidado y las artes de la belleza sin caer en la obsesión, el patetismo o el rídiculo.

Sin ser mi objetivo principal la defensa del periodismo de belleza, tarea que podría desempeñar con uñas, dientes y ejemplos muy sólidos, voy a tratar de mirar un poco más allá para poner el foco en la industria en sí. Una industria que no sólo comprende la apariencia –cuestión, por cierto, con implicaciones muy profundas en la construcción de la identidad social y personal-, sino también la salud y el bienestar.

Por supuesto que entiendo los prejuicios que genera. La belleza tiene un lado oscuro que puede ser muy perverso. Pero también es cierto que, en el siglo XXI, tiende  a ser diversa, amplia de mente, inclusiva y al servicio de la mujer. Veamos por qué tenemos más que celebrar que lamentar en éste, nuestro post feminista de cada día 8 del mes.

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Mujeres en un mundo feliz

El en la época de la filosofía del positivismo impuesto.

De unos años a esta parte, parece que la filosofía del falso positivismo se ha adueñado de nuestras vidas. Las , además de tener que compaginar estudios, trabajo, crianza de hijos, tareas domésticas y un Instagram impecable, parece que tenemos que parecer un anuncio de Prozac andante. Y no lo digo yo, lo dice el merchandising del falso positivismo. Desde las agendas cuquis que anuncian que hoy va a ser un día muy muy feliz…hasta las camisetas que te invitan a perseguir tus sueños (y ojo, siempre en inglés, que la mujer moderna es políglota desde la cuna), parece que los sentimientos negativos se han quedado desfasados.

El problema de este falso positivismo es que va de la mano con una filosofía tremendamente peligrosa. Parece que si algo no te sale bien, es porque no tienes la actitud adecuada. Y oiga, cuando en la vida pasan cosas malas, de esas que parecen salidas de un culebrón venezolano, no hay pegatinas de unicornio que lo remedien. Pensar en el arcoíris, que yo sepa, no hace menos doloroso un divorcio, no hace olvidar la pérdida de un ser querido, ni ayuda a gestionar el estrés crónico causado por la inestabilidad laboral que sufrimos especialmente las mujeres.  Al contrario, llorar y enfadarse, frustrarse, y desahogarse con las amigas son emociones sanas que responden a la necesidad puntual del organismo de liberarse de una situación estresante.

A pesar de lo que la cultura de la felicidad nos quiere hacer creer, las emociones negativas tienen una función de carácter adaptativo en la naturaleza, y son fundamentales para lograr un equilibrio mental. Hay que aprender a vivirlas y a entenderlas, no a negarlas. Susana Méndez Gago, autora de La bondad de los malos sentimientos, apunta a que la crisis ha destapado un sentimiento de angustia vital en una sociedad capitalista en la que todo nos empuja hacia el éxito. Desde los libros de autoayuda a las tazas que tanto se han puesto de moda, se ha creado una subcultura del falso positivismo con mensajes pasivo-agresivos que acaban creando un sentimiento de culpa brutal cuando eres una que no llega a todo.

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