Días de desintoxicación y rosas en Finca Cortesín: 2ª parte.

Pintura de Andrew Wyeth

Pintura de Andrew Wyeth

Cuando te congelan y te devuelven a la vida en cuestión de segundos, entiendes qué quiso definir Maslow con aquello de la “experiencia cumbre”.

Sintiendo cada cm de mi cuerpo, decidí que ‘había llegado’ ese momento que nunca se fue, de relajarme en el spa.
Hay miles de spas en el mundo. Hay un spa en cada esquina. A la que te descuidas, han abierto un spa, al lado de un Starbucks.

¿Qué tiene éste de especial, aparte de la cabina de nieve? El espacio y la decoración, sencilla, cálida, africana; tiene un punto exótico que estimula la imaginación. Apetece divagar tumbada en la tumbona. Yo sé que a Isak Dinesen le hubiera encantado y que enseguida lo hubiera llenado de elefantes y de seda amarilla.

Eso, y que no es el clásico spa de chorritos de agua, sino que el sistema de funciona gracias al contraste frío/calor, lo que resulta mucho más efectivo al afectar al organismo a un nivel más profundo que la simple presión en la epidermis. ¡Una maravilla!

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