Oscar 2016, mucha onda y poca sorpresa

Los cerraron el telón y dejaron poco lugar al atrevimiento capilar, ya ni hablamos del maquillaje. Las melenas sueltas con ondas despeinadas o más lisas se apoderaron de la alfombra roja moviendo la raya al medio o a un lado, según tocara. Más allá de Olivia Wilde, Rooney Mara, Daisy Ridley o Charlize Theron, la gala más interestelar del séptimo arte dio poco de sí en lo que a de altura se refiere. Seguir leyendo…

Oscar 2016, una alfombra roja sin sorpresas

A ratos impecable, casi siempre acertada. En general, tremendamente aburrida. La alfombra roja de los Oscar de 2016 se ha caracterizado por la corrección a lo ‘siglo tecnológico’ –es mejor apostar por valores infalibles que ser carne de meme- y por el exorcismo del riesgo en cualquiera de sus variantes, belleza o moda. Complicado elaborar una lista de mejor y peor vestidas o fijar algún look como hito exclusivo de 2016. ¿Boicot a las lenguas viperinas?

La noche, dicen, nos confunde, y no digamos las intercambiables ediciones de los Oscar, con sus socorridas evocaciones del glamour de los 50, sus con ondas deshechas a lo Verónica Lake, sus altas costuras, sus escotazos de vértigo o su fidelidad a la belleza mainstream. Ojo, que a nadie le disgusta un Chanel. Ni un Dior, un Armani Privé o un mesmerizante Gucci, desde aquí les mandamos a todos una sentida reverencia.

Quizá reinventar el espectáculo sin reventar Twitter o ganarse un sonoro ARGH sea más difícil –y doloroso- de lo que pensamos. La presión sobre los actores y actrices (muchísimo más sobre ellas) es monstruosa. En todo caso intuyo que esta mañana el corrillo de los Oscar en las oficinas no goza del fragor de ediciones anteriores. Sería bueno, por la salud de la maquinaria de los sueños, que entre todos la sepamos engrasar.

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