Ivy International, Celestina para ricos

El archiconocido deseo de ‘casarse con un/a millonario/a’ adquiere una dimensión (aún más) práctica estos días. Llega a nuestros inteligentes dispositivos electrónicos Ivy International, una nueva red de casamenteras a la antigua usanza que conecta entre sí caudales saneados a una clientela peculiar, sin tiempo para encontrar el por los métodos tradicionales. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol de las trotaconventos con wifi incorporada. Eso de conocerse en un bar o en el Súper cada vez es más anacrónico, casi antediluviano. No digamos nada del amor romántico, taaaan siglo XIX, que franquea toda clase de brechas. La novedad reside en las características de la parroquia y en el requisito de admisión: el ingreso de una ‘discreta’ cantidad de dinero, garantía de participar de un exclusivo club de candidatos a formar pareja de iguales. “Money, money, money / must be funny / in the rich man´s world”, cantó Abba. A ver quién es el cuco que lo niega desde una playa paradisiaca.

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Ambigamia, nueva-vieja teoría sobre la pareja

Charles Wilkin

Charles Wilkin

Ambigamia, o la última-etiqueta-del-amor que nos llega directamente desde las procelosas –a veces, algo turbias- aguas de internet.  ¿Qué es? ¿Cómo funciona? ¿Es posible que lleve un ambigamista en mi interior?

Se trata de una filosofía para abordar y pactar la pareja de una manera respetuosa. Elaborada, según defiende su teólogo Jeremy E. Sherman, a partir de “la psicología, la espiritualidad, las ciencias sociales e incluso la ciencia”*. Una suerte de equilibrio ciertamente confuso entre las contradicciones que presenta una relación de pareja exclusiva, entre aquello que nos pide el cuerpo, el compromiso adquirido y el raíl que define nuestra cultura. Eh, y entre, uhm, la ciencia.

*Inserte aquí su onomatopeya preferida, o su ristra de adjetivos, lo que le resulte más adecuado.

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Autoestima, amor propio y ajeno

amor

Relacionarse es crear lazos. Poca explicación requiere esta palabra más allá de que es tan nuclear para la supervivencia del ser humano, como la comida, dormir o beber. Vivimos en relación con todo y resulta curioso cómo algo tan importante no es lo suficientemente bien enseñado, tratado y fomentado desde que somos pequeños. Saber relacionarse puede ser un arte, desde luego es una habilidad y su incapacidad supone una vida llena de sin sabores.

El amor empieza por uno mismo, sólo luego lo puedes compartir con los demás. ¿Cómo quieres que te quieran si tu no te quieres? Primero es el amor propio, sólo así puedes llegar a recibir el en pareja y a los demás. Se vive solamente una vez, hay que aprender a querer y a reir…No puedo arrepentirme después de lo que pudo haber sido y no fue.

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