10 claves de la medicina estética natural

“Nunca me tocaría la cara. Me da miedo quedar como esas señoras clónicas con boca de pato, narices de Michael Jackson y refajos de piel detrás de las orejas”.

¿Cuántas veces hemos escuchado algo parecido? Seguramente muchas, porque el temor a parecer una figurante de Freaks al someterse a ‘un retoquito’ está más que justificado. Sobre todo si prestamos atención a los casos de uso indebido de la medicina estética, monstruosamente amplificados y sometidos a juicio en las plazas públicas de la cosa social.

Existe ese rostro congelado, de expresión marchita y grotescos volúmenes; ese reverso tenebroso de lo que debería ser una mejora en el aspecto físico que, desgraciadamente, da visibilidad a los peores profesionales, mella la confianza en la medicina estética y tilda de mentecata a la afectada.

Pero también existe una cara mucho más amable –y mucho menos publicitada-: la de la praxis ejercida con respeto, acierto y economía. Exactamente lo que debería buscar quien persiga un resultado natural y confiable que lucir con abiertamente y con orgullo, fuera del armario. Pregunta al aire, ¿por qué no hablamos tanto de los casos de éxito?

Mientras meditamos sobre la cuestión, las doctoras Mar Mira y Sofía Ruiz del Cueto, de Clínica Mira+Cueto, nos ponen sobre la pista de este sendero médico-estético en que la naturalidad se adoquina con armonía y sutileza.

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Dermaplaning, afeitado femenino y algo más

Dermaplaning

El dermaplaning consiste en la exfoliación del rostro mediante la utilización de un  bisturí o de un instrumento afilado parecido a una cuchilla de afeitar, por lo que la depilación del vello superficial está asegurada. Los cirujanos dicen que no debemos preocuparnos porque pueda aparecer más vello practicando esta técnica.

¿Puro afeitado femenino o exfoliación a lo bestia?

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Umbilicoplastia, el ombligo a la carta

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Para corregir diversos defectos estéticos como la forma, el tamaño, la altura e incluso la localización, surge la umbilicoplastia o la que te permite elegir ombligo a la carta.

¿Te miras mucho el ombligo? ¿Qué relación mantienes con él, de afectuoso aprecio o de soslayado reproche? ¿Detectas sus ansias de protagonismo, como de muñeco que salta de la caja o por el contrario se esconde entre tu abdomen como un niño pillado en falta? A ver, ese ombligo solipsista (¡pleonasmooooo!), salga del rincón.

El ombligo es el epicentro de nuestro cuerpo, la capital de la anatomía y una de las zonas más mutantes. Los organismos vivos tienen eso, que cambian con el paso del tiempo, los embarazos o las experiencias.

También es la huella física del cordón que un día nos unió a nuestras mamases. Hay quien no se desprende de este hilo invisible; los reconocerás porque nunca alcanzarás la maestría en los canelones como ELLA, ni sabrás combatir adecuadamente un resfriado común.

Mummy issues aparte, la cirugía estética siempre tiene soluciones para problemas grandes, pequeños, inventados o ‘reales’ (lo sé, lo sé, dejemos también a Lacan fuera de esto).

¿Y cuál es la forma ideal?, te preguntarás dibujando ensoñadoras formas con un dedo en el aire. ¿Cómo será el codiciado Ombligo del Mundo?…

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