¿Cual es el secreto de unas uñas brillantes? Limar, pulir y nutrir

Nuestras uñas han sobrevivido al verano más colorista de su historia, un verano que ha batido records olímpicos en manicuras multicolor. Los bares de uñas han estado trabajando a pleno rendimiento, dando pinceladas de esmaltes en tonos pastel o estridentes, del naranja al coral, el ácido rosa chicle, el morado o el verde aguamarina. Mucha manicura profesional y también en casa que sale mucho más barata y si eres hábil te puede quedar maravillosa, pero tienes que saber cómo se hace y tener los útiles adecuados.

Por el Instituto de Maribel Yébenes en Madrid pasó el manicurista de las celebrities, el más famoso y el más caro, me imagino que será bueno, sólo faltaría. Recibí ¿una invitación? un poco particular, consistía en acudir a la cita pagando el servicio de manicura de Bastien González que oscilaba entre 180 y 200 euros. ¡Cómo está el mundo del lujo! Así pues, os invito a tod@s a mi fiesta de no cumpleaños el día que os apetezca, el precio será mucho más barato porque no soy tan famosa como Bastien: 30 euros por persona.  Se admiten reservas.

Entonces decidí hacerme la manicura y la pedicura en mi propia casa, con nocturnidad, sin cita previa, a mi aire y completamente gratis como hacemos la mayoría de las mortales no celebrities con mayor o menor fortuna, tanto en los resultados de la manicura como en la cuenta bancaria.

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Lacas de uñas sin productos químicos, comprometidas con belleza y salud

"Twist", de Emmet Gowin

“Twist”, de Emmet Gowin

Los colores de lacas de uñas sin tóxicos y con  menos alergias.

Las uñas son el punto y final de las manos, remates a su vez de las extremidades más visibles del cuerpo; e incluso del look  Se busca que el esmalte combine con estilismo y maquillaje y que favorezca según el color de piel –yo me “pruebo” las lacas contrastando el tono con el de mi rostro-

La elección de colores es mundo aparte y hay quienes sostienen que no es casual.
Un rojo encendido sería el recuerdo atávico de la caza, el “olor” de la sangre sobre nuestras exquisitas zarpas, los colores “marcianos” inexistentes en la naturaleza, el colmo de la sofisticación.

Lo que conviene no perder de vista es mantener ciertas pautas de uso, que no de abuso. La uña tiene que respirar. Igual que nos desmaquillamos cada noche, deberíamos dejar unos días de respiro a esos decorativos apéndices del cuerpo que tanto dicen de nosotras.

Eso, y elegir muy bien el producto.

Yo te sugiero que busques esmaltes libres de ciertos químicos, concretamente: formaldehído, tolueno, alcanfor y dibutilftalato (DBP). Sí, leídos así realmente apetece no saber mucho de ellos… Pero, ¿en qué se traduce esto para nuestras uñas?

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