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Vagina: aprende a cuidarla

¿Sabes cuidar tu ? Este post te interesa porque te vamos a contar cómo hacerlo.

¿Estás segura de que sabes cuidar tu vagina y vulva? ¿Cuántas veces te han hablado de tu vagina a lo largo de tu vida? ¿Vagina es una palabra poscrita? ¿Por qué? Hablemos sin tapujos de una parte de nuestro cuerpo que está ahí, como un pie o como la nariz. No es más que una parte muy importante de nuestro organismo, pero le hacemos muy poco caso y no hablamos de ella. Hablemos hoy de la vagina y de la vulva y de cómo cuidarlas.

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La vagina… ¿alguien sabe dónde queda?

Cuidar la zona íntima es de las cosas agradables de la vida.

¿Alguna vez has cogido un espejo para ‘encontrarte’ con tu vagina, como en una clase sobre sexualidad para mujeres liberadas de peli de los 80? Nuestra zona más íntima, eufemismo mojigato donde los haya, es la gran desconocida. Sin embargo, mimarla y protegerla a diario redunda en la salud física y psíquica y, lo que viene a ser lo mismo para algunas personas, en la calidad de nuestras relaciones sexuales.

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Serums de Lacaresse. Precio: a partir de 30 euros. De venta en su web.

La cosmética específica como la de Lacaresse es una buena aliada para mantener a raya la hidratación y la higiene de la zona, ¡pero no te olvides de entrenar tus músculos! Un suelo pélvico fuerte te ayudará a sujetar los órganos pélvicos -vejiga, útero e intestinos-, prevenir la incontinencia urinaria -que afecta a 1 mujer de cada 4 a partir de los 35 años, y más si practica deportes de impacto o ha tenido hijos-, y mejorar la función sexual y reproductiva. Así que ya sabes, a entrenar se ha dicho. Lo ventajoso del asunto es que puedes hacerlo en cualquier sitio y sin despeinarte. Te contamos cómo.

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MonaLisa Touch, el láser que cuida tu vagina

Millones de mujeres sufren en silencio algunos incómodos problemas que sí tienen solución pero que hasta hace bien poco se han mantenido ocultos por vergüenza y por falta de información. Se trata de todas las cuestiones que se refieren a nuestra vagina. Acabemos con todos ellos y pongamos remedio a estos males, que no son graves aunque nos fastidian la vida. Y, sobre todo, hablemos de ellos. Dejémonos de gazmoñería: una no es algo sucio ni vergonzante; es un órgano como otro cualquiera. Así que tratémosla igual que a otro.

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La depilación a debate, guerra al pelo

El  pugna por salvar su pellejo: ¿debemos aniquilarlo de raíz o dejarlo crecer en libertad y con reivindicación?

Como en otros sectores que reflejan el imaginario colectivo, podemos hablar de una sociología de la belleza que analiza el sustrato cultural sobre el que tomamos nuestras decisiones de cuidado personal. Ahí reside, precisamente, el quid del asunto, en la correlación entre la estética y los movimientos que pretenden transformar la sociedad. Dejarse crecer el pelo en el sobaco (véase el absurdamente polémico Sobaquember, sin ir más lejos) no es cuestión de desidia o de desaseo, aseguran estos sociólogos de la belleza, sino de filosofía, de activismo. Hay mucho contenido en el vello femenino desde que nuestros cuerpos son ‘pancartas’. También desde que la publicidad se instauró como eficaz herramienta de control.

Filósofos, artistas, activistas, psicólogos y feministas se dan cita en la fantástica Poilorama (¡guerra al pelo!), una muy recomendable serie de minidocumentales (cada pieza dura unos 5 minutos) elaborada por el Canal Arte sobre los dictámenes de lo impoluto. Te resumo sin pelos en la lengua algunas de las conclusiones más interesantes.

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Higiene íntima, sí o no

La a debate, basta con agua clara y jabón para prevenir infecciones o necesitamos todo tipo de toallitas y geles específicos… Al parecer, la posee su propio mecanismo de limpieza.

“Tómate con calma la cicatrización de la episiotomía”, me dijo el ginecólogo que atendió mi primer parto. “Total, esa zona nunca está ni seca ni limpia”.

¡¿Cómoooooo?! Créeme, mi rugido de furia se oyó hasta en Tombuctú. Ese hombre-blanco-heterosexual se permitía catalogar mi vulva de sucia, tal y como hacen los hombres-blancos-heteros-anunciantes de compresas. Que no señores, que la regla no huele ni se detecta a kilómetros ni es motivo de vergüenza. Que la vagina posee un mecanismo de limpieza automático que arrastra las células muertas y los microorganismos infecciosos. Que, excepto en casos muy concretos (viajes en plan mochilero, interminables sesiones de ejercicio físico, cambios hormonales durante el embarazo, tendencia a las infecciones) lo cierto es que los coños, que así se llaman sin eufemismos, suelen estar más limpios que la patena y no necesitan producto de limpieza específico alguno. Por cierto: el pelo contribuye a mantenerlo más limpito y aseado, como es más limpia una axila con pelos por mucho que nos enroquemos en la depilación.

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Gwyneth Paltrow y los baños vaginales de vapor

¿Acaso no es éste el rostro de una mujer con la vagina vaporizada?

¿Acaso no es éste el rostro de una mujer con la vaporizada?

Jolgorio en el apacible discurrir del día, alboroto para las buenas gentes que pueblan el mundo. Gwyneth lo ha vuelto a hacer. La actriz estadounidense, conocida –y celebrada- allende las pantallas por sus ‘peregrinas’ ocurrencias, vuelve a asaltar el espacio reservado a Lo Estrambótico con su última recomendación online: los baños de vapor vaginales.

Al parecer, y siempre según la bella ganadora de un Óscar por Shakespeare in love, no hay como el vapor para dejar el útero como los chorros del oro y “equilibrar el nivel de hormonas”.

La inspiración divina surge, por si las dudas, de un SPA coreano donde ponen en práctica esta ducha turca genital, que consiste en sentarse en un minitrono para que una combinación de infrarrojos y vapor de agua con plantas limpie a fondo la matriz. Si lo unimos a su última cruzada para que se reconociera que el agua tiene sentimientos, encuentro este cambio de estado lleno de posibilidades. Qué no podrá hacer ese agua tan cariñosa en nuestras cavidades más íntimas.

Ay, Gwyneth, prescriptora de pornfood y de semillas de chia, ilustre investigadora de los secretos que aún esconde el mundo. ¿Se le suben los vapores a la cabeza o la estamos juzgando con severidad, acostumbrados como estamos a sus impopulares y desopilantes ideas sobre el cuidado personal?

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