Lorena Berdún y los huevos vaginales de Gwyneth Paltrow

Alrededor de los huevos vaginales hay mucha literatura previa antes de que los sacara a la palestra, explica la sexóloga Lorena Berdún.

Gwyneth Paltrow posiblemente sea la persona más conocida que ha hablado y aconsejado usar los huevos vaginales de jade o cuarzo, pero es la única. Internet está inundado de webs que muestran la cantidad beneficios que estos huevecillos mágicos ofrecen al mundo vaginal femenino. Si te da por navegar en la , vas a encontrar muchísima información al respecto aunque te invito a que, antes de hacerlo, eches un vistacillo a lo que te cuento.

Empecemos por lo más básico. ¿Qué son los huevos vaginales? Algo sencillo: imagina los huevos antiguos que se usaban para zurcir los calcetines… ¿los visualizas? Pues son exactamente eso, aunque fabricados con piedras semipreciosas. Los más populares son los de jade o cuarzo rosa, aunque también los hay de otros . Están perforados de arriba abajo o de lado a lado (dependiendo del fabricante) con un fino agujero para que se pueda introducir una cuerdecita que ayude sacarlo de la vagina una vez lo has introducido. Se suele usar como cuerda el hilo dental, que al ser tan sumamente fino no molesta en absoluto para introducir o sacar el huevo.

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La vagina… ¿alguien sabe dónde queda?

Cuidar la zona íntima es de las cosas agradables de la vida.

¿Alguna vez has cogido un espejo para ‘encontrarte’ con tu vagina, como en una clase sobre sexualidad para mujeres liberadas de peli de los 80? Nuestra zona más íntima, eufemismo mojigato donde los haya, es la gran desconocida. Sin embargo, mimarla y protegerla a diario redunda en la salud física y psíquica y, lo que viene a ser lo mismo para algunas personas, en la calidad de nuestras relaciones sexuales.

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de Lacaresse. Precio: a partir de 30 euros. De venta en su .

La cosmética específica como la de Lacaresse es una buena aliada para mantener a raya la hidratación y la de la zona, ¡pero no te olvides de entrenar tus músculos! Un suelo pélvico fuerte te ayudará a sujetar los órganos pélvicos -vejiga, útero e intestinos-, prevenir la incontinencia urinaria -que afecta a 1 de cada 4 a partir de los 35 años, y más si practica deportes de impacto o ha tenido hijos-, y mejorar la función sexual y reproductiva. Así que ya sabes, a entrenar se ha dicho. Lo ventajoso del asunto es que puedes hacerlo en cualquier sitio y sin despeinarte. Te contamos cómo.

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MonaLisa Touch, el láser que cuida tu vagina

Millones de sufren en silencio algunos incómodos problemas que sí tienen solución pero que hasta hace bien poco se han mantenido ocultos por vergüenza y por falta de información. Se trata de todas las cuestiones que se refieren a nuestra vagina. Acabemos con todos ellos y pongamos remedio a estos males, que son graves aunque nos fastidian la vida. Y, sobre todo, hablemos de ellos. Dejémonos de gazmoñería: una vagina no es algo sucio ni vergonzante; es un  como otro cualquiera. Así que tratémosla igual que a otro.

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La depilación a debate, guerra al pelo

El vello pugna por salvar su pellejo: ¿debemos aniquilarlo de raíz o dejarlo crecer en libertad y con reivindicación?

Como en otros sectores que reflejan el imaginario colectivo, podemos hablar de una sociología de la belleza que analiza el sustrato cultural sobre el que tomamos nuestras decisiones de cuidado personal. Ahí reside, precisamente, el quid del asunto, en la correlación entre la estética y los movimientos que pretenden transformar la sociedad. Dejarse crecer el en el sobaco (véase el absurdamente polémico Sobaquember, sin ir más lejos) no es cuestión de desidia o de desaseo, aseguran estos sociólogos de la belleza, sino de filosofía, de activismo. Hay mucho contenido en el vello femenino desde que nuestros cuerpos son ‘pancartas’. También desde que la publicidad se instauró como eficaz herramienta de control.

Filósofos, artistas, activistas, psicólogos y feministas se dan cita en la fantástica Poilorama (¡guerra al pelo!), una muy recomendable de minidocumentales (cada pieza dura unos 5 minutos) elaborada por el Canal Arte sobre los dictámenes de lo impoluto. Te resumo sin pelos en la algunas de las conclusiones más interesantes.

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Higiene íntima, sí o no

La higiene íntima a debate, basta con agua clara y jabón para prevenir infecciones o necesitamos todo tipo de toallitas y geles específicos… Al parecer, la posee su propio mecanismo de limpieza.

“Tómate con calma la cicatrización de la episiotomía”, me dijo el ginecólogo que atendió mi primer parto. “Total, esa zona nunca está ni ni limpia”.

¡¿Cómoooooo?! Créeme, mi rugido de furia se oyó hasta en Tombuctú. Ese -blanco-heterosexual se permitía catalogar mi vulva de sucia, tal y como hacen los -blancos-heteros-anunciantes de compresas. Que no señores, que la regla no huele ni se detecta a kilómetros ni es motivo de vergüenza. Que la vagina posee un mecanismo de limpieza automático que arrastra las células muertas y los microorganismos infecciosos. Que, excepto en casos muy concretos ( en plan mochilero, interminables sesiones de ejercicio físico, cambios hormonales durante el embarazo, a las infecciones) lo cierto es que los coños, que así se llaman sin eufemismos, suelen estar más limpios que la patena y no necesitan producto de limpieza específico alguno. Por cierto: el pelo contribuye a mantenerlo más limpito y aseado, como es más limpia una axila con pelos por mucho que nos enroquemos en la depilación.

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Gwyneth Paltrow y los baños vaginales de vapor

¿Acaso no es éste el rostro de una mujer con la vagina vaporizada?

¿Acaso no es éste el rostro de una mujer con la vaporizada?

Jolgorio en el apacible discurrir del día, alboroto para las buenas gentes que pueblan el mundo. Gwyneth lo ha vuelto a hacer. La estadounidense, conocida –y celebrada- allende las pantallas por sus ‘peregrinas’ ocurrencias, vuelve a asaltar el espacio reservado a Lo Estrambótico con su última recomendación online: los baños de vapor vaginales.

Al parecer, y siempre según la bella ganadora de un Óscar por Shakespeare in love, no hay como el vapor para dejar el útero como los chorros del y “equilibrar el nivel de hormonas”.

La inspiración divina surge, por si las dudas, de un SPA coreano donde ponen en práctica esta ducha turca genital, que consiste en sentarse en un minitrono para que una combinación de infrarrojos y vapor de agua con plantas limpie a fondo la matriz. Si lo unimos a su última cruzada para que se reconociera que el agua tiene sentimientos, encuentro este cambio de estado lleno de posibilidades. Qué no podrá hacer ese agua tan cariñosa en nuestras cavidades más íntimas.

Ay, Gwyneth, prescriptora de pornfood y de semillas de chia, ilustre investigadora de los secretos que aún esconde el mundo. ¿Se le suben los vapores a la cabeza o la estamos juzgando con severidad, acostumbrados como estamos a sus impopulares y desopilantes ideas sobre el cuidado personal?

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